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	<title>Comentarios para AECorp</title>
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	<description>División de Asuntos Especiales</description>
	<lastBuildDate>Sat, 19 May 2012 14:09:33 +0200</lastBuildDate>
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		<title>Comentario de Asalto Nocturno por eihir</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/05/02/asalto-nocturno/comment-page-1/#comment-73</link>
		<dc:creator>eihir</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 May 2012 14:09:33 +0000</pubDate>
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		<description>Conduzco el Ford Mustang azul con brusquedad mientras intento digerir los últimos acontecimientos. Aún no puedo creerme que Miles haya caído, espero que los chicos de AE Corp puedan hacer algo por él. Sin el experto en combate, me toca llevar a mi la voz cantante en cuanto a armas se refiere. A mi lado está Parson, intentando localizar en uno de sus chismes tecnológicos la ruta más rápida para llegar al local de los Hijos de Moisés. Debemos ir lo más rápido posible o de lo contrario los chicos de Martinelli se harán con el libro de Tobías, y lo único que encontraremos serán los cadáveres de los judíos. En la parte trasera del automóvil están Patrick y Malone, el primero averiguando lo que ocurre en el local y sus alrededores, y el segundo barajando su mazo de cartas en completo silencio. Un ambiente de tristeza y abatimiento reina en el coche, así que decido romper mi mutismo para animar un poco el espíritu de los muchachos.
-	Chicos, todos estamos afectados por la caída de Miles, pero ahora no es el momento de echarnos a llorar. Incluso tal vez no sea demasiado tarde y aún tenga opciones de salir de ésta. Pero creo que la mejor forma de honrarle es seguir adelante con esta misión, sobretodo ahora que empezamos a ver las cosas más claras. Y para alcanzar con éxito nuestro objetivo, que tened por seguro que es patearle el culo a ese espagueti de Martinelli y ponerlos a todos entre rejas, debemos estar centrados y dejar a un lado nuestras emociones. Yo solo no puedo hacerlo, así que os necesito a los tres en plenas facultades. ¿Qué me decís, estáis conmigo hasta el final?
Sin embargo, antes de que nadie pueda responder, suena mi teléfono móvil, y maldiciendo la inoportunidad del zumbido electrónico lo conecto al manos libres. Enseguida suena una voz que me es familiar, la del anticuario cojo llamado John Reeves, al que le había mandado un mensaje pidiendo información sobre el Golem. Y esta es su respuesta:
-	O’Sullivan, lo que le voy a contar creo que no va a gustarle nada. Según mis conocimientos sobre el mundo oculto, la criatura llamada Golem es un ser mágico que aparece en las leyendas medievales de origen judío. Al parecer, se trata de una estatua hecha de barro o arcilla al que un espíritu del otro mundo le confiere vida, animando dicha forma. La criatura no es inteligente, solo es un artefacto que obedece la voluntad de su creador. Sobre la forma de “desconectarlo” o destruirlo, existen diversos métodos, uno de los cuales es col..ar.. una … h… en …
Maldición, lo que faltaba, a medida que nos acercamos a nuestro destino la cobertura se ha ido diluyendo. La comunicación con Reeves se ha vuelto imposible, pero es igual, ya enfilo directamente sobre los edificios de poca altura que señalan el principio de Henry Street. En el 135 se encuentra la Congregación de los Hijos de Moisés, y justo enfrente el New Life chino. Creo recordar que al lado se ubicaba un estrecho callejón oscuro que terminaba en una valla metálica, que comunica Henry Street con Madison Street. Quizá ese pasaje pueda sernos de alguna utilidad…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Conduzco el Ford Mustang azul con brusquedad mientras intento digerir los últimos acontecimientos. Aún no puedo creerme que Miles haya caído, espero que los chicos de AE Corp puedan hacer algo por él. Sin el experto en combate, me toca llevar a mi la voz cantante en cuanto a armas se refiere. A mi lado está Parson, intentando localizar en uno de sus chismes tecnológicos la ruta más rápida para llegar al local de los Hijos de Moisés. Debemos ir lo más rápido posible o de lo contrario los chicos de Martinelli se harán con el libro de Tobías, y lo único que encontraremos serán los cadáveres de los judíos. En la parte trasera del automóvil están Patrick y Malone, el primero averiguando lo que ocurre en el local y sus alrededores, y el segundo barajando su mazo de cartas en completo silencio. Un ambiente de tristeza y abatimiento reina en el coche, así que decido romper mi mutismo para animar un poco el espíritu de los muchachos.<br />
-	Chicos, todos estamos afectados por la caída de Miles, pero ahora no es el momento de echarnos a llorar. Incluso tal vez no sea demasiado tarde y aún tenga opciones de salir de ésta. Pero creo que la mejor forma de honrarle es seguir adelante con esta misión, sobretodo ahora que empezamos a ver las cosas más claras. Y para alcanzar con éxito nuestro objetivo, que tened por seguro que es patearle el culo a ese espagueti de Martinelli y ponerlos a todos entre rejas, debemos estar centrados y dejar a un lado nuestras emociones. Yo solo no puedo hacerlo, así que os necesito a los tres en plenas facultades. ¿Qué me decís, estáis conmigo hasta el final?<br />
Sin embargo, antes de que nadie pueda responder, suena mi teléfono móvil, y maldiciendo la inoportunidad del zumbido electrónico lo conecto al manos libres. Enseguida suena una voz que me es familiar, la del anticuario cojo llamado John Reeves, al que le había mandado un mensaje pidiendo información sobre el Golem. Y esta es su respuesta:<br />
-	O’Sullivan, lo que le voy a contar creo que no va a gustarle nada. Según mis conocimientos sobre el mundo oculto, la criatura llamada Golem es un ser mágico que aparece en las leyendas medievales de origen judío. Al parecer, se trata de una estatua hecha de barro o arcilla al que un espíritu del otro mundo le confiere vida, animando dicha forma. La criatura no es inteligente, solo es un artefacto que obedece la voluntad de su creador. Sobre la forma de “desconectarlo” o destruirlo, existen diversos métodos, uno de los cuales es col..ar.. una … h… en …<br />
Maldición, lo que faltaba, a medida que nos acercamos a nuestro destino la cobertura se ha ido diluyendo. La comunicación con Reeves se ha vuelto imposible, pero es igual, ya enfilo directamente sobre los edificios de poca altura que señalan el principio de Henry Street. En el 135 se encuentra la Congregación de los Hijos de Moisés, y justo enfrente el New Life chino. Creo recordar que al lado se ubicaba un estrecho callejón oscuro que terminaba en una valla metálica, que comunica Henry Street con Madison Street. Quizá ese pasaje pueda sernos de alguna utilidad…</p>
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		<title>Comentario de Cena en el Skyway por eihir</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-68</link>
		<dc:creator>eihir</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Apr 2012 18:33:21 +0000</pubDate>
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		<description>Mientras miro la ternera con salsa curry que me acaba de servir una linda camarera china con gran cortesía, observo a mis compañeros con los que comparto mesa en el restaurante Skyway de Allen Street. Por una lado, está el joven Jim Parson, un brillante científico con el que hasta ahora he compartido los entresijos de esta extraña aventura, que apenas acaba de empezar. Inteligente y observador, aunque algo confiado y desinhibido, Parson departe abiertamente con Patrick Van Wyk, un extravagante agente que proviene de alguna sección de inteligencia de un sector del gobierno confidencial. Ambos se entienden a la perfección, mentes avanzadas muy útiles en este mundo moderno de alta tecnología. Por otra parte, a mi lado está Alexander Miles, un tipo de mirada dura, un veterano combatiente con el que no hay que meterse si uno no quiere pasarse seis meses en la sección de cuidados intensivos de un hospital. Y por último está Blind Smoke Malone, el tío misterioso de las cartas, el cual me pone los nervios de punta pues no para ni un momento de manosear esa dichosa baraja que siempre lleva consigo. Y luego estoy yo, Paul O’Sullivan, un ex policía, ex alcohólico y ex de todo, que no paro de cagarla ni un segundo. Menudo equipo formamos, no sé por qué tuve que venir a New York a trabajar en AE Corp, tal vez no estuviese tan mal en Hollow City…
Escucho las teorías de mis compañeros, moviendo la cabeza en señal de asentimiento, fingiendo que capto el fondo de sus palabras a la perfección, aunque en realidad no tengo ni idea de lo que pasa. Mi mente aún no está al cien por cien, me cuesta pensar con claridad, tengo que forzarme a mi mismo si quiero seguir los pasos de mis camaradas o de lo contrario seré un lastre para ellos. De repente Parson me da un ligero golpe con el codo para sacarme de mis pensamientos, haciéndome volver a la realidad.
-	¿Y tú que opinas, O’Sullivan? –me pregunta el joven científico, mientras el resto me mira expectante.
-	Esto…creo que todos tenéis razón –respondo mientras intento ganar tiempo para generar alguna idea que no me ponga en ridículo-. Está claro que todo empezó cuando Martinelli trató de comprar los terrenos de la sinagoga del rabino Jacok Barash, sin conseguirlo. Por ello, siguiendo los tradicionales métodos de la mafia italiana, el capo envió a sus muchachos a darle una paliza a Jebediah Moustake, uno de los feligreses judíos, para darle un toque de advertencia a la comunidad. Pero lo que Martinelli seguro no esperaba era que los judíos se vengarían en lugar de hincarse de rodillas y suplicar, mandando a alguien a darle una brutal paliza a Rufus, uno de los sicarios italianos. Así que de momento hay empate técnico.
Después de haber dicho estas palabras, que bien podría poner por escrito luego para hacerlo constar en mi informe para C.J., pienso en lo que acaba de soltar Wan Wyk. El Gólem. Normalmente me partiría de risa, pero he visto cosas que muy pocos han visto, cosas espeluznantes que podrían hacer caer en el pozo de la locura hasta la mente más cuerda que exista. Y por eso no me río. Está muy claro que el que le dio la paliza al grandullón de Rufus no es alguien cualquiera, así que cualquier teoría que pueda dar un poco de luz a este asunto, por muy absurda que pueda parecer, habrá que tenerla en cuenta. ¿Qué puede saber un policía de las calles de una criatura sobrenatural como el Gólem? Pues lo mismo que sabe un deportista de élite sobre una obra de un premio novel de literatura: ni un carajo. Así que me digo a mi mismo que lo primero que voy ha hacer cuando salga del restaurante es llamar por teléfono a ese anticuario chalado de Hollow City que me dio su tarjeta, ese tal John Reeves. Tal vez saque alguna información útil de entre los desvaríos que suele despotricar, creo que aún guardo su tarjeta en mi cartera. Si alguien sabe contar historias sobre monstruos y criaturas extrañas, sin lugar a dudas es él. 
Pero todo eso va a quedar para luego, porque ahora mismo acaban de entrar cuatro tipos trajeados que no pintan bien. Normalmente no les haría ni caso, pero en sus rostros hay algo que no encaja. Y veo que Miles también se ha dado cuenta, su cuerpo se tensa y su mirada se endurece aún más, preparándose para la acción. No se lo que va a pasar a continuación, pero de algo si estoy seguro: si vienen a por mí, se van a encontrar un hueso muy duro de roer para sus dentaduras acostumbradas a la pasta con salsa boloñesa. Tal vez demasiado duro…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras miro la ternera con salsa curry que me acaba de servir una linda camarera china con gran cortesía, observo a mis compañeros con los que comparto mesa en el restaurante Skyway de Allen Street. Por una lado, está el joven Jim Parson, un brillante científico con el que hasta ahora he compartido los entresijos de esta extraña aventura, que apenas acaba de empezar. Inteligente y observador, aunque algo confiado y desinhibido, Parson departe abiertamente con Patrick Van Wyk, un extravagante agente que proviene de alguna sección de inteligencia de un sector del gobierno confidencial. Ambos se entienden a la perfección, mentes avanzadas muy útiles en este mundo moderno de alta tecnología. Por otra parte, a mi lado está Alexander Miles, un tipo de mirada dura, un veterano combatiente con el que no hay que meterse si uno no quiere pasarse seis meses en la sección de cuidados intensivos de un hospital. Y por último está Blind Smoke Malone, el tío misterioso de las cartas, el cual me pone los nervios de punta pues no para ni un momento de manosear esa dichosa baraja que siempre lleva consigo. Y luego estoy yo, Paul O’Sullivan, un ex policía, ex alcohólico y ex de todo, que no paro de cagarla ni un segundo. Menudo equipo formamos, no sé por qué tuve que venir a New York a trabajar en AE Corp, tal vez no estuviese tan mal en Hollow City…<br />
Escucho las teorías de mis compañeros, moviendo la cabeza en señal de asentimiento, fingiendo que capto el fondo de sus palabras a la perfección, aunque en realidad no tengo ni idea de lo que pasa. Mi mente aún no está al cien por cien, me cuesta pensar con claridad, tengo que forzarme a mi mismo si quiero seguir los pasos de mis camaradas o de lo contrario seré un lastre para ellos. De repente Parson me da un ligero golpe con el codo para sacarme de mis pensamientos, haciéndome volver a la realidad.<br />
-	¿Y tú que opinas, O’Sullivan? –me pregunta el joven científico, mientras el resto me mira expectante.<br />
-	Esto…creo que todos tenéis razón –respondo mientras intento ganar tiempo para generar alguna idea que no me ponga en ridículo-. Está claro que todo empezó cuando Martinelli trató de comprar los terrenos de la sinagoga del rabino Jacok Barash, sin conseguirlo. Por ello, siguiendo los tradicionales métodos de la mafia italiana, el capo envió a sus muchachos a darle una paliza a Jebediah Moustake, uno de los feligreses judíos, para darle un toque de advertencia a la comunidad. Pero lo que Martinelli seguro no esperaba era que los judíos se vengarían en lugar de hincarse de rodillas y suplicar, mandando a alguien a darle una brutal paliza a Rufus, uno de los sicarios italianos. Así que de momento hay empate técnico.<br />
Después de haber dicho estas palabras, que bien podría poner por escrito luego para hacerlo constar en mi informe para C.J., pienso en lo que acaba de soltar Wan Wyk. El Gólem. Normalmente me partiría de risa, pero he visto cosas que muy pocos han visto, cosas espeluznantes que podrían hacer caer en el pozo de la locura hasta la mente más cuerda que exista. Y por eso no me río. Está muy claro que el que le dio la paliza al grandullón de Rufus no es alguien cualquiera, así que cualquier teoría que pueda dar un poco de luz a este asunto, por muy absurda que pueda parecer, habrá que tenerla en cuenta. ¿Qué puede saber un policía de las calles de una criatura sobrenatural como el Gólem? Pues lo mismo que sabe un deportista de élite sobre una obra de un premio novel de literatura: ni un carajo. Así que me digo a mi mismo que lo primero que voy ha hacer cuando salga del restaurante es llamar por teléfono a ese anticuario chalado de Hollow City que me dio su tarjeta, ese tal John Reeves. Tal vez saque alguna información útil de entre los desvaríos que suele despotricar, creo que aún guardo su tarjeta en mi cartera. Si alguien sabe contar historias sobre monstruos y criaturas extrañas, sin lugar a dudas es él.<br />
Pero todo eso va a quedar para luego, porque ahora mismo acaban de entrar cuatro tipos trajeados que no pintan bien. Normalmente no les haría ni caso, pero en sus rostros hay algo que no encaja. Y veo que Miles también se ha dado cuenta, su cuerpo se tensa y su mirada se endurece aún más, preparándose para la acción. No se lo que va a pasar a continuación, pero de algo si estoy seguro: si vienen a por mí, se van a encontrar un hueso muy duro de roer para sus dentaduras acostumbradas a la pasta con salsa boloñesa. Tal vez demasiado duro…</p>
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	<item>
		<title>Comentario de Cena en el Skyway por Rankor</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-67</link>
		<dc:creator>Rankor</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 08:48:43 +0000</pubDate>
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		<description>Este comentario será adaptado para concluir el escenario, de manera que los que aún no han participado pueden optar por intervenir ANTES de estos acontecimientos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Este comentario será adaptado para concluir el escenario, de manera que los que aún no han participado pueden optar por intervenir ANTES de estos acontecimientos.</p>
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	<item>
		<title>Comentario de Cena en el Skyway por necrus</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-66</link>
		<dc:creator>necrus</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 18:26:07 +0000</pubDate>
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		<description>Mientras terminamos la gran variedad de platos que llenan la mesa, se abre la puerta del restaurante y puedo ver como entran unos cuatro hombres bien vestidos. Podrían pasar por ejecutivos si no fuera por sus caras, que reflejan las marcas de antiguas peleas, además de que hace demasiado calor para que dos de ellos lleven abrigo. Suelto los cubiertos y me pongo en posición por si tengo que desenfundar, mientras echo un vistazo a O´Sullivan y le hago un leve movimiento con los ojos cuando él me mira, puesto que también se ha dado cuenta de los tipos duros que acaban de  entrar. No parecen simples matones, sobre todo cuando al darse cuenta que los hemos descubierto, se abren en abanico. Los de abrigo en los dos extremos puesto que llevaran la artillería pesada y así nos harán ampliar mucho el ángulo de tiro, mientras los del centro dispararan rápido para intimidarnos y dejar que sus compañeros tengan unos segundos para apuntar.
-Detrás de la mesa - grito, mientras me levanto y con ayuda de Paul, que demuestra ser más rápido de lo que aparenta, volcamos la enorme mesa circular para protegernos.
-Yo los de la izquierda - grita Paul-. 
Los tipos de las gabardinas sacan escopetas, mientras los del centro sacan pistolas automáticas y empieza el baile, mientras los italianos gritan: “tomad plomo amigos de los judíos”. Se me hiela la sangre cuando veo que Patrick y Jim ponen en peligro sus vidas para recoger, entre las sillas, la PDA y el móvil de Rufus que han caído al suelo. Y respiro aliviado cuando observo que Malone mete la mano entre su ropa para sacar algo, pero me quedo de piedra cuando veo que lo que saca es su mazo de cartas y empieza a barajar. Me asomo en busca del tipo de la escopeta y le disparo alcanzándole dos tiros, uno en el pulmón y otro en el corazón, está muerto antes de caer al suelo. O´Sullivan, que recarga su arma, ya ha derribado al otro de la escopeta. Esto pinta bien, los otros dos italianos se atrincheran detrás de un pilar y una mesa mientras maldicen en su idioma, parecen acobardados. Vacío mi cargador y me agacho, mientras O´Sullivan toma el relevo y se pone a disparar, por el grito de dolor que se escucha, parece que ha herido a otro. Me doy cuenta que Malone está petrificado observando una carta que ha sacado del mazo y no parece que se dé cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Me asomo a disparar y acosar junto a Paul al último “espagueti”. Justo en ese preciso instante, ahora que la salida estaba más despejada, se cruza la pareja de clientes que todavía no se habían largado del restaurante. Ese instante que Paul y yo dejamos de disparar, es aprovechado por nuestro enemigo para disparar, atravesándome el pulmón izquierdo y haciéndome caer de rodillas.
-Continua Paul, ya casi lo tenemos – grito para hacerle creer que estoy bien. 
Pero mis gritos se ven apagados por el estruendo del escaparate al reventar en miles de fragmentos, detrás de él hay un tío que parece un armario y dispara un fusil desde la calle.
-O´Sullivan, sácalos de aquí, esta mesa ya no aguantará mucho –le digo señalando al equipo.    -Debe haber una salida por la cocina, cuando hemos venido he visto un cocinero fumando en la calle y no ha entrado por la puerta principal. Yo os cubriré-. Paul observa mi herida y yo le guiño el ojo, el asiente con la cabeza y durante una décima de segundo me parece vislumbrar un atisbo de tristeza.
En ese mismo instante una bala atraviesa la mesa y golpea a Malone, haciendo que se gire también O´Sullivan. 
–Vámonos por la cocina, seguidme.- Grita Paul, mientras sale de la cobertura y empieza a disparar para proteger la huida. 
Jim y Patrick se apresuran a levantar a inconsciente Malone y seguirle a toda prisa. No puedo ver su cara, pero me doy cuenta de que en la mano izquierda lleva todavía su mazo de cartas y mientras con la derecha se aferra a Patrick. Me levanto y vuelvo a disparar para cubrir la retirada de mis compañeros, que ya han doblado la esquina que lleva a la cocina y a los servicios. Cuando de detrás del pilar sale el tipo que había herido Paul y me dispara por sorpresa, alcanzándome en el pecho y yo en su cabeza. Mierda pensaba que ese tío estaba muerto, un error fatal. Mientras caigo al suelo, veo como al grandullón se le ha encasquillado el arma y la tira para sacarse una pistola de debajo de la chaqueta. La enorme mesa se interpone en la línea de visión entre la mole y yo, así que me haré el muerto, pues me he quedado sin balas. Dejo la pistola a un lado y saco mi cuchillo de las Fuerzas Especiales del ejército. Los muchachos me lo regalaron cuando dejé el ejército y le grabaron una dedicatoria en su hoja de titanio: “Para el cabrón más duro de la compañía”. Se escuchan reventar los cristales bajo el peso del grandullón, está cerca, dejo los ojos y la boca abiertos en una pose mortal. El gigante aparece por un lateral de la mesa, es enorme, pero torres más grandes han caído. Aleja con el pie mi pistola y tras mirarme durante dos segundos, se dirige a perseguir al resto del grupo dándome la espalda, error fatal amigo. La tensión dispara mi locura y con un terrible grito, describo un arco con el cuchillo, cortando el tendón de Aquiles. El italiano cae junto a mí con un grito mezcla de dolor, sorpresa y rabia. Maldice en su lengua mientras yo me abalanzo sobre él, en el frío suelo. Forcejeamos, hasta que consigo clavarle el cuchillo en un lateral del cuello, mientras con la otra mano, trato inútilmente de alejar la mano que empuña la pistola. El maldito, lejos de morirse, todavía me pega un tiro, es una bestia que no quiere morir. Pero él no sabe que yo soy un cabrón más duro todavía, ahora se me va la pinza del todo, lo veo todo rojo. En un último esfuerzo, uso las dos manos para clavarle el cuchillo en el corazón, no sin antes llevarme otro tiro en el abdomen. 
Me aparto de la mole inerte y dejo caer mi espalda en el suelo lleno de sangre, a un lado de mí algo llama mi atención. Alargo la mano y lo acerco a mi cara, pues empieza a ponerse borrosa mi vista. Es una carta grande, con un esqueleto que sujeta una guadaña y su significado en el Tarot es la muerte.
-No era para ti Malone, no era para ti-. Musito en voz baja, mientras con una leve sonrisa exhalo mi último aliento.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras terminamos la gran variedad de platos que llenan la mesa, se abre la puerta del restaurante y puedo ver como entran unos cuatro hombres bien vestidos. Podrían pasar por ejecutivos si no fuera por sus caras, que reflejan las marcas de antiguas peleas, además de que hace demasiado calor para que dos de ellos lleven abrigo. Suelto los cubiertos y me pongo en posición por si tengo que desenfundar, mientras echo un vistazo a O´Sullivan y le hago un leve movimiento con los ojos cuando él me mira, puesto que también se ha dado cuenta de los tipos duros que acaban de  entrar. No parecen simples matones, sobre todo cuando al darse cuenta que los hemos descubierto, se abren en abanico. Los de abrigo en los dos extremos puesto que llevaran la artillería pesada y así nos harán ampliar mucho el ángulo de tiro, mientras los del centro dispararan rápido para intimidarnos y dejar que sus compañeros tengan unos segundos para apuntar.<br />
-Detrás de la mesa &#8211; grito, mientras me levanto y con ayuda de Paul, que demuestra ser más rápido de lo que aparenta, volcamos la enorme mesa circular para protegernos.<br />
-Yo los de la izquierda &#8211; grita Paul-.<br />
Los tipos de las gabardinas sacan escopetas, mientras los del centro sacan pistolas automáticas y empieza el baile, mientras los italianos gritan: “tomad plomo amigos de los judíos”. Se me hiela la sangre cuando veo que Patrick y Jim ponen en peligro sus vidas para recoger, entre las sillas, la PDA y el móvil de Rufus que han caído al suelo. Y respiro aliviado cuando observo que Malone mete la mano entre su ropa para sacar algo, pero me quedo de piedra cuando veo que lo que saca es su mazo de cartas y empieza a barajar. Me asomo en busca del tipo de la escopeta y le disparo alcanzándole dos tiros, uno en el pulmón y otro en el corazón, está muerto antes de caer al suelo. O´Sullivan, que recarga su arma, ya ha derribado al otro de la escopeta. Esto pinta bien, los otros dos italianos se atrincheran detrás de un pilar y una mesa mientras maldicen en su idioma, parecen acobardados. Vacío mi cargador y me agacho, mientras O´Sullivan toma el relevo y se pone a disparar, por el grito de dolor que se escucha, parece que ha herido a otro. Me doy cuenta que Malone está petrificado observando una carta que ha sacado del mazo y no parece que se dé cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Me asomo a disparar y acosar junto a Paul al último “espagueti”. Justo en ese preciso instante, ahora que la salida estaba más despejada, se cruza la pareja de clientes que todavía no se habían largado del restaurante. Ese instante que Paul y yo dejamos de disparar, es aprovechado por nuestro enemigo para disparar, atravesándome el pulmón izquierdo y haciéndome caer de rodillas.<br />
-Continua Paul, ya casi lo tenemos – grito para hacerle creer que estoy bien.<br />
Pero mis gritos se ven apagados por el estruendo del escaparate al reventar en miles de fragmentos, detrás de él hay un tío que parece un armario y dispara un fusil desde la calle.<br />
-O´Sullivan, sácalos de aquí, esta mesa ya no aguantará mucho –le digo señalando al equipo.    -Debe haber una salida por la cocina, cuando hemos venido he visto un cocinero fumando en la calle y no ha entrado por la puerta principal. Yo os cubriré-. Paul observa mi herida y yo le guiño el ojo, el asiente con la cabeza y durante una décima de segundo me parece vislumbrar un atisbo de tristeza.<br />
En ese mismo instante una bala atraviesa la mesa y golpea a Malone, haciendo que se gire también O´Sullivan.<br />
–Vámonos por la cocina, seguidme.- Grita Paul, mientras sale de la cobertura y empieza a disparar para proteger la huida.<br />
Jim y Patrick se apresuran a levantar a inconsciente Malone y seguirle a toda prisa. No puedo ver su cara, pero me doy cuenta de que en la mano izquierda lleva todavía su mazo de cartas y mientras con la derecha se aferra a Patrick. Me levanto y vuelvo a disparar para cubrir la retirada de mis compañeros, que ya han doblado la esquina que lleva a la cocina y a los servicios. Cuando de detrás del pilar sale el tipo que había herido Paul y me dispara por sorpresa, alcanzándome en el pecho y yo en su cabeza. Mierda pensaba que ese tío estaba muerto, un error fatal. Mientras caigo al suelo, veo como al grandullón se le ha encasquillado el arma y la tira para sacarse una pistola de debajo de la chaqueta. La enorme mesa se interpone en la línea de visión entre la mole y yo, así que me haré el muerto, pues me he quedado sin balas. Dejo la pistola a un lado y saco mi cuchillo de las Fuerzas Especiales del ejército. Los muchachos me lo regalaron cuando dejé el ejército y le grabaron una dedicatoria en su hoja de titanio: “Para el cabrón más duro de la compañía”. Se escuchan reventar los cristales bajo el peso del grandullón, está cerca, dejo los ojos y la boca abiertos en una pose mortal. El gigante aparece por un lateral de la mesa, es enorme, pero torres más grandes han caído. Aleja con el pie mi pistola y tras mirarme durante dos segundos, se dirige a perseguir al resto del grupo dándome la espalda, error fatal amigo. La tensión dispara mi locura y con un terrible grito, describo un arco con el cuchillo, cortando el tendón de Aquiles. El italiano cae junto a mí con un grito mezcla de dolor, sorpresa y rabia. Maldice en su lengua mientras yo me abalanzo sobre él, en el frío suelo. Forcejeamos, hasta que consigo clavarle el cuchillo en un lateral del cuello, mientras con la otra mano, trato inútilmente de alejar la mano que empuña la pistola. El maldito, lejos de morirse, todavía me pega un tiro, es una bestia que no quiere morir. Pero él no sabe que yo soy un cabrón más duro todavía, ahora se me va la pinza del todo, lo veo todo rojo. En un último esfuerzo, uso las dos manos para clavarle el cuchillo en el corazón, no sin antes llevarme otro tiro en el abdomen.<br />
Me aparto de la mole inerte y dejo caer mi espalda en el suelo lleno de sangre, a un lado de mí algo llama mi atención. Alargo la mano y lo acerco a mi cara, pues empieza a ponerse borrosa mi vista. Es una carta grande, con un esqueleto que sujeta una guadaña y su significado en el Tarot es la muerte.<br />
-No era para ti Malone, no era para ti-. Musito en voz baja, mientras con una leve sonrisa exhalo mi último aliento.</p>
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	<item>
		<title>Comentario de Cena en el Skyway por Galen</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-65</link>
		<dc:creator>Galen</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Apr 2012 18:29:21 +0000</pubDate>
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		<description>-Muchos ingredientes veo en esta “comida”.  Así que vamos a intentar unir las piezas para ver los cabos sueltos –tomo aliento y comienzo a enumerar-. Tenemos algún tipo de conflicto entre la mafia italiana de Martinelli y gente de la comunidad judía. Martinelli quiere algo que, según el rabino Jacok Barash es el solar de la sinagoga, pero no me lo trago.
	-¿Has podido sacar alguna información del móvil de Rufus que nos indique cuáles son los verdaderos intereses de Martinelli? –le pregunto a Parson-. Eso nos ayudaría a saber cual es el verdadero motivo del conflicto.
	-Por otro lado, el bando italiano está claro, pero entre los judíos apenas podemos decir que está Jebediah Moustake, afectado directamente por los “métodos italianos” y tal vez, Tobias Sigler, que hemos confirmado que fue el interlocutor de nuestros compañeros en el local de los Hijos de Moisés. Del rabino poco podemos decir.
	-Ahora que lo pienso, ¿qué hacía Tobias en Florio’s hace unos días? –o los tiene cuadrados o juega a un juego muy peligroso.
	-Y para poner la guinda tenemos un misterioso avenger judío que frena a los italianos –me paro un momento a recordar lo que me dijo Malone antes de seguir.
	De camino al Skyway vuelvo a recordar el artículo sobre Judah Loew ben Bezalel, el hecho que Jebediah Moustake sea escultor y los comentarios de Rufus sobre su agresor. Y suelto como si nada:
-Si esto fuera un cómic, yo diría que el “guardián” judío es un gólem –digo sin mucha confianza.
Cual es mi sorpresa ante la respuesta de Malone.
-Cosas más raras he visto.
Y lo decía en serio.
Vuelvo al presente y decido compartir mi extravagante teoría con los demás. El único que se ríe es Parson, pero para ante el silencio de O’Sullivan y la afirmación implícita de Malone.
-Venga ya –suelta, incrédulo.
Intento reconducir la conversación para poder concretar algo.
-En todo caso, creo que lo que tenemos que confirmar es el “móvil” de este asunto. Así sabremos contra quién o qué van los italianos, y a quién hay que sacarle la información en el bando judío. En resumen:
-¿Qué quieren los italianos realmente?
-¿Qué implicación tiene el misterioso Tobias Sigler?
-Y, ¿quién... o qué está apaleando a los chicos de Martinelli?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>-Muchos ingredientes veo en esta “comida”.  Así que vamos a intentar unir las piezas para ver los cabos sueltos –tomo aliento y comienzo a enumerar-. Tenemos algún tipo de conflicto entre la mafia italiana de Martinelli y gente de la comunidad judía. Martinelli quiere algo que, según el rabino Jacok Barash es el solar de la sinagoga, pero no me lo trago.<br />
	-¿Has podido sacar alguna información del móvil de Rufus que nos indique cuáles son los verdaderos intereses de Martinelli? –le pregunto a Parson-. Eso nos ayudaría a saber cual es el verdadero motivo del conflicto.<br />
	-Por otro lado, el bando italiano está claro, pero entre los judíos apenas podemos decir que está Jebediah Moustake, afectado directamente por los “métodos italianos” y tal vez, Tobias Sigler, que hemos confirmado que fue el interlocutor de nuestros compañeros en el local de los Hijos de Moisés. Del rabino poco podemos decir.<br />
	-Ahora que lo pienso, ¿qué hacía Tobias en Florio’s hace unos días? –o los tiene cuadrados o juega a un juego muy peligroso.<br />
	-Y para poner la guinda tenemos un misterioso avenger judío que frena a los italianos –me paro un momento a recordar lo que me dijo Malone antes de seguir.<br />
	De camino al Skyway vuelvo a recordar el artículo sobre Judah Loew ben Bezalel, el hecho que Jebediah Moustake sea escultor y los comentarios de Rufus sobre su agresor. Y suelto como si nada:<br />
-Si esto fuera un cómic, yo diría que el “guardián” judío es un gólem –digo sin mucha confianza.<br />
Cual es mi sorpresa ante la respuesta de Malone.<br />
-Cosas más raras he visto.<br />
Y lo decía en serio.<br />
Vuelvo al presente y decido compartir mi extravagante teoría con los demás. El único que se ríe es Parson, pero para ante el silencio de O’Sullivan y la afirmación implícita de Malone.<br />
-Venga ya –suelta, incrédulo.<br />
Intento reconducir la conversación para poder concretar algo.<br />
-En todo caso, creo que lo que tenemos que confirmar es el “móvil” de este asunto. Así sabremos contra quién o qué van los italianos, y a quién hay que sacarle la información en el bando judío. En resumen:<br />
-¿Qué quieren los italianos realmente?<br />
-¿Qué implicación tiene el misterioso Tobias Sigler?<br />
-Y, ¿quién&#8230; o qué está apaleando a los chicos de Martinelli?</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Cena en el Skyway por al_khadhulu</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-63</link>
		<dc:creator>al_khadhulu</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 17:07:55 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/?p=251#comment-63</guid>
		<description>- “ Percibo algo oculto en esta confrontación.. Desconozco los motivos que han iniciado todas estas hostilidades, pero siento que un gran poder ha animado lo inanimado. El barro ha cobrado forma y ahora sirve a los conocedores del verdadero nombre de Dios. “</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>- “ Percibo algo oculto en esta confrontación.. Desconozco los motivos que han iniciado todas estas hostilidades, pero siento que un gran poder ha animado lo inanimado. El barro ha cobrado forma y ahora sirve a los conocedores del verdadero nombre de Dios. “</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Cena en el Skyway por pulpandante</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/04/05/cena-en-el-skyway/comment-page-1/#comment-62</link>
		<dc:creator>pulpandante</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 16:25:10 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/?p=251#comment-62</guid>
		<description>“Bueno, bueno, parece que ya tenemos una cita de infiltración para esta noche. Pero primero acabemos con la burocracia”- digo mientras saco  mi terminal. 
“ Con este software de reconocimiento de voz, y el lenguaje de hipervínculo de información que desarrolle en el “insti”, acabaremos en un momento.  Algún día lo publicare, aunque sólo sea para joder un poco a Jimmy Wales… Bueno al tema, ya estoy generando el informe”

“ Desde mi punto de vista esta claro que los Italianos tienen un problema gordo con los Judíos. Inicialmente parecería  una tarea sencilla para la mafia, pero los Judíos fueron una pieza dura de roer. Empezaron a devolver los golpes. Aun no hemos identificado como, pero no parece un ajuste de cuentas normal. Para eso faltan signos de armas, drogas y demás lindezas. Tal vez los hijos de Moisés han formado una especie de Vigilantes, pero esta claro que no son unos aficionados. El hecho de que Rufus disfrute de la atención hospitalaria lo demuestra.  Yo creo que aun nos falta identificar al líder de los vigilantes, tal vez sea ese Tobby Sigler que parece que esta metido en todo… “

¿Qué opináis vosotros?¿Alguna idea de los motivos o medios que están usando los sionistas?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>“Bueno, bueno, parece que ya tenemos una cita de infiltración para esta noche. Pero primero acabemos con la burocracia”- digo mientras saco  mi terminal.<br />
“ Con este software de reconocimiento de voz, y el lenguaje de hipervínculo de información que desarrolle en el “insti”, acabaremos en un momento.  Algún día lo publicare, aunque sólo sea para joder un poco a Jimmy Wales… Bueno al tema, ya estoy generando el informe”</p>
<p>“ Desde mi punto de vista esta claro que los Italianos tienen un problema gordo con los Judíos. Inicialmente parecería  una tarea sencilla para la mafia, pero los Judíos fueron una pieza dura de roer. Empezaron a devolver los golpes. Aun no hemos identificado como, pero no parece un ajuste de cuentas normal. Para eso faltan signos de armas, drogas y demás lindezas. Tal vez los hijos de Moisés han formado una especie de Vigilantes, pero esta claro que no son unos aficionados. El hecho de que Rufus disfrute de la atención hospitalaria lo demuestra.  Yo creo que aun nos falta identificar al líder de los vigilantes, tal vez sea ese Tobby Sigler que parece que esta metido en todo… “</p>
<p>¿Qué opináis vosotros?¿Alguna idea de los motivos o medios que están usando los sionistas?</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Hijos de Moisés por pulpandante</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/03/16/hijos-de-moises/comment-page-1/#comment-59</link>
		<dc:creator>pulpandante</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Apr 2012 21:41:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/?p=236#comment-59</guid>
		<description>- Bueno O‘Sullivan, creo que tengo una teoría clara de que va esto.- Le digo a mi compañero  mientras acelera el coche.
- El tío de la escuela es el hijo del jodido viejo del semisotano. 
¡Y los dos son unos grandísimos hijos de puta!-  O‘Sullivan mirándome me brinda una sutil mueca que debe ser lo más cerca que ha estado de una carcajada en el último lustro. - Bueno, por lo menos he podido sacar algo en claro mientras hablábamos con el. Le he hecho una foto con el teléfono y he cogido sin que se diera cuenta unos papeles que había en una mesa. Esta en hebreo, pero tal vez nos sirva para comparar el tipo de papel o la caligrafía con la nota de amenaza que encontramos en la habitación de Rufus.- 
Le envío la foto a “James Bond” a través del teléfono a la vez que le indico a O’Sullivan el restaurante donde hemos quedado con el resto de la manada.
- Además, siempre podemos volver al callejón y hablar con los de la “Iglesia Baptista Misionaria China” en caso que necesitemos confirmar algún dato. Por cierto Paul, has visto a ese bombón enfundado en cuero que tenemos detrás… Creo que me he vuelto a enamorar. Y hoy van ya dos veces…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>- Bueno O‘Sullivan, creo que tengo una teoría clara de que va esto.- Le digo a mi compañero  mientras acelera el coche.<br />
- El tío de la escuela es el hijo del jodido viejo del semisotano.<br />
¡Y los dos son unos grandísimos hijos de puta!-  O‘Sullivan mirándome me brinda una sutil mueca que debe ser lo más cerca que ha estado de una carcajada en el último lustro. &#8211; Bueno, por lo menos he podido sacar algo en claro mientras hablábamos con el. Le he hecho una foto con el teléfono y he cogido sin que se diera cuenta unos papeles que había en una mesa. Esta en hebreo, pero tal vez nos sirva para comparar el tipo de papel o la caligrafía con la nota de amenaza que encontramos en la habitación de Rufus.-<br />
Le envío la foto a “James Bond” a través del teléfono a la vez que le indico a O’Sullivan el restaurante donde hemos quedado con el resto de la manada.<br />
- Además, siempre podemos volver al callejón y hablar con los de la “Iglesia Baptista Misionaria China” en caso que necesitemos confirmar algún dato. Por cierto Paul, has visto a ese bombón enfundado en cuero que tenemos detrás… Creo que me he vuelto a enamorar. Y hoy van ya dos veces…</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Hijos de Moisés por eihir</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/03/16/hijos-de-moises/comment-page-1/#comment-58</link>
		<dc:creator>eihir</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Apr 2012 17:21:03 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/?p=236#comment-58</guid>
		<description>Mientras esquivamos la marea infantil de posibles futuros rabinos, Parson y yo avanzamos hacia el local de los Hijos de Moisés. Justo cuando un profesor bajo y regordete, con pelo rizado y barba descuidada de varios días, va a cerrar la puerta consigo meter el pie justo a tiempo. A continuación le dedico una sonrisa y empujo con firmeza la puerta, lo suficiente para echarle hacia atrás y podernos colar en el interior.
-	Lo siento pero íbamos a cerrar –dice el presunto profesor.
-	No se preocupe, será solo un momento –a continuación le enseño las credenciales de AE Corp con un movimiento rápido y profesional, como si fuese un poli más de New York.
-	Tranquilo, Eimos, déjales pasar –dice el hombre alto y vestido de negro que sostiene en sus manos un libro con la foto del famoso físico alemán, titulado “Einstein. Su vida y su universo”. En ese momento es cuando recuerdo que Einstein era de origen judío.
Miro al hombre que acaba de hablar, el cual nos conduce amablemente a una pequeña sala desocupada, donde podemos charlar tranquilamente. Sus ojos serenos y brillantes denotan sabiduría, pero alejada del orgullo típico de los que se creen superiores a los demás. Sus maneras son suaves, y su voz tiene algo que consigue llamar la atención aunque no quiera. Pienso que en su comunidad debe ser uno de los líderes, alguien a quien recurren en busca de consejo y ayuda.
-	¿Es usted Tobías Sigler? –le espeto sin ningún miramiento. A veces la respuesta a una pregunta directa dice mucho de quien la contesta.
-	Los nombres solo sirven para individualizarnos, haciéndonos olvidar que formamos parte de una comunidad…
“Fantástico. La primera en la frente”, pienso.
-	Hace poco, a escasos metros de este sitio, tuvo lugar un “percance”. Dicen que a un italiano por poco lo envían a visitar a San Pedro, y que la culpa fue de alguien ligado a la comunidad judía.
-	¿Y quien lo dice? No creo que ningún italiano haya dicho nada, o al menos no me consta –dice el hombre, sonriendo.
“Este tío me está poniendo de los nervios, y solo acabamos de empezar”. Le hago al tipo una serie de preguntas más, pero su inteligencia es superior a la mía y cada vez se sale más por las ramas. Al final acaba dándome una pequeña lección sobre religión judía, historia, y citas filosóficas sobre Albert Einstein. Al ver mi semblante exasperado, Parson toma el relevo e intenta liarlo con su palabrería científica, para ver si consigue que de un paso en falso. Pero ese judío es perro viejo, se las sabe todas y nos torea como quiere. Al final Parson y yo salimos del colegio judío, llevándonos la sensación de que además de estar como al principio, somos nosotros los que le hemos dado la información a él. Y encima hemos tardado tanto que ya han cerrado la tienda de golosinas de al lado. Mientras subimos al coche, Parson me fulmina con la mirada en silencio. Se lo que piensa, que soy un inútil y no sirvo para nada. Bueno, tal vez sea así, o tal vez es que esto me viene grande. Quizá lo mejor sea comer algo, reunirnos con el resto del equipo y decidir todos juntos que hacer a continuación. Conociendo a Parson, me tocará otra vez tener que degustar esa comida china que tanto le gusta, con lo ricas que son las hamburguesas…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras esquivamos la marea infantil de posibles futuros rabinos, Parson y yo avanzamos hacia el local de los Hijos de Moisés. Justo cuando un profesor bajo y regordete, con pelo rizado y barba descuidada de varios días, va a cerrar la puerta consigo meter el pie justo a tiempo. A continuación le dedico una sonrisa y empujo con firmeza la puerta, lo suficiente para echarle hacia atrás y podernos colar en el interior.<br />
-	Lo siento pero íbamos a cerrar –dice el presunto profesor.<br />
-	No se preocupe, será solo un momento –a continuación le enseño las credenciales de AE Corp con un movimiento rápido y profesional, como si fuese un poli más de New York.<br />
-	Tranquilo, Eimos, déjales pasar –dice el hombre alto y vestido de negro que sostiene en sus manos un libro con la foto del famoso físico alemán, titulado “Einstein. Su vida y su universo”. En ese momento es cuando recuerdo que Einstein era de origen judío.<br />
Miro al hombre que acaba de hablar, el cual nos conduce amablemente a una pequeña sala desocupada, donde podemos charlar tranquilamente. Sus ojos serenos y brillantes denotan sabiduría, pero alejada del orgullo típico de los que se creen superiores a los demás. Sus maneras son suaves, y su voz tiene algo que consigue llamar la atención aunque no quiera. Pienso que en su comunidad debe ser uno de los líderes, alguien a quien recurren en busca de consejo y ayuda.<br />
-	¿Es usted Tobías Sigler? –le espeto sin ningún miramiento. A veces la respuesta a una pregunta directa dice mucho de quien la contesta.<br />
-	Los nombres solo sirven para individualizarnos, haciéndonos olvidar que formamos parte de una comunidad…<br />
“Fantástico. La primera en la frente”, pienso.<br />
-	Hace poco, a escasos metros de este sitio, tuvo lugar un “percance”. Dicen que a un italiano por poco lo envían a visitar a San Pedro, y que la culpa fue de alguien ligado a la comunidad judía.<br />
-	¿Y quien lo dice? No creo que ningún italiano haya dicho nada, o al menos no me consta –dice el hombre, sonriendo.<br />
“Este tío me está poniendo de los nervios, y solo acabamos de empezar”. Le hago al tipo una serie de preguntas más, pero su inteligencia es superior a la mía y cada vez se sale más por las ramas. Al final acaba dándome una pequeña lección sobre religión judía, historia, y citas filosóficas sobre Albert Einstein. Al ver mi semblante exasperado, Parson toma el relevo e intenta liarlo con su palabrería científica, para ver si consigue que de un paso en falso. Pero ese judío es perro viejo, se las sabe todas y nos torea como quiere. Al final Parson y yo salimos del colegio judío, llevándonos la sensación de que además de estar como al principio, somos nosotros los que le hemos dado la información a él. Y encima hemos tardado tanto que ya han cerrado la tienda de golosinas de al lado. Mientras subimos al coche, Parson me fulmina con la mirada en silencio. Se lo que piensa, que soy un inútil y no sirvo para nada. Bueno, tal vez sea así, o tal vez es que esto me viene grande. Quizá lo mejor sea comer algo, reunirnos con el resto del equipo y decidir todos juntos que hacer a continuación. Conociendo a Parson, me tocará otra vez tener que degustar esa comida china que tanto le gusta, con lo ricas que son las hamburguesas…</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de La sinagoga por Galen</title>
		<link>http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/2012/03/16/la-sinagoga/comment-page-1/#comment-57</link>
		<dc:creator>Galen</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Apr 2012 13:57:34 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.alpeia.com/blogs/divisionae/?p=233#comment-57</guid>
		<description>Asisto desde segunda fila como mi compañero Malone interroga al rabino Barash como si fuera uno más de la comunidad judía. Aunque frío en el trato, el rabino reconoce que el interés de los italianos es por el solar de la sinagoga, que intentaron comprar hace tiempo. Parece que la negativa llevó a “otros métodos”, pienso. Al preguntarle por Moustake se le nota orgulloso de su antiguo alumno y espera que pueda recuperarse, sobretodo de los dedos rotos, para que pueda crear más arte, que es de lo que vive. La conversación sigue un rato pero desconecto y me giro a ver que está haciendo Miles y lo veo con la mano en el costado, mirando hacia lo lejos. Vaya, parece que se pone nervioso con facilidad, pero lo cierto es que en la esquina de la frutería del fondo hay un par de tipos sospechosos. A ver, pero si parecen italianos, y demasiado a la vista. Parece que les gusta intimidar a las claras. En ese momento escucho como Malone está preguntando si conoce a un tal Tobías Sigler pero el mohel de la comunidad aparece y requiere al rabino con insistencia. Tras una cortés disculpa nos quedamos con la duda de quién será ese tal Sigler. Otro día será. Aquí ya no tenemos más que hacer y tenemos que reunirnos con los demás.
-Bueno, yo ya tengo hambre. ¿Nos vamos a comer a un thai? –insinúo a mis compañeros con una sonrisa desenfadada.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Asisto desde segunda fila como mi compañero Malone interroga al rabino Barash como si fuera uno más de la comunidad judía. Aunque frío en el trato, el rabino reconoce que el interés de los italianos es por el solar de la sinagoga, que intentaron comprar hace tiempo. Parece que la negativa llevó a “otros métodos”, pienso. Al preguntarle por Moustake se le nota orgulloso de su antiguo alumno y espera que pueda recuperarse, sobretodo de los dedos rotos, para que pueda crear más arte, que es de lo que vive. La conversación sigue un rato pero desconecto y me giro a ver que está haciendo Miles y lo veo con la mano en el costado, mirando hacia lo lejos. Vaya, parece que se pone nervioso con facilidad, pero lo cierto es que en la esquina de la frutería del fondo hay un par de tipos sospechosos. A ver, pero si parecen italianos, y demasiado a la vista. Parece que les gusta intimidar a las claras. En ese momento escucho como Malone está preguntando si conoce a un tal Tobías Sigler pero el mohel de la comunidad aparece y requiere al rabino con insistencia. Tras una cortés disculpa nos quedamos con la duda de quién será ese tal Sigler. Otro día será. Aquí ya no tenemos más que hacer y tenemos que reunirnos con los demás.<br />
-Bueno, yo ya tengo hambre. ¿Nos vamos a comer a un thai? –insinúo a mis compañeros con una sonrisa desenfadada.</p>
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