Un viaje inesperado: Parte 5 – Jack contra Jack

on 3 julio, 2014 in Sesiones de juego

DadoEl propio Lauritz en persona se encargó de examinar el aura de Lancia, mientras los demás eran examinados por otros profesores y estudiantes aventajados. Aprovechó para hacerle muchas mas preguntas sobre su abuelo, aprovechando que tenia que recoger datos sobre su genealogía y vida personal. A Lancia no parecía molestarle nada las preguntas de carácter mas bien personal sobre su familia , y contestó con naturalidad a las preguntas del alquimista acerca de posibles poderes sobrenaturales o fenómenos paranormales sobre su persona. Lancia confesó que su abuela era medio demonio, y que su padre poseía una fuerza sobrehumana, que bien podría haber sido herencia de sangre, y que ella misma también parecía haber heredado. Mientras Lauritz apuntaba los nada normales antecedentes de Lancia (y eso que ella misma desconocía todos los referentes a su madre, Melissa, y por tanto no los citó), la hizo pasar detrás de unos paneles de kregora para analizar su aura, eliminado la magia residual ambiental en la mayor cantidad posible. Los resultados no sorprendieron al alquimista dada su herencia demoníaca: en efecto, Lancia parecía tener una adición a su aura, como una especie de pegado externo, de proporciones muy similares a su aura original. Sin embargo lo que le extraño a Lauritz es que esa adición estaba tremendamente entrelazada y intrincada con la suya, y de ella parecía salir una especie de cordón de energía que se perdía en el espacio astral. Lauritz le dijo que este tipo de auras es común en seres con dualidades, como los licántropos o los poseídos, y se decantaba mas hacia la parte de los demonios, dada su historia familiar.

A Yamu también le preguntaron por su historia familiar, que resultó ser demasiado rocambolesca como para ser creíble, pues incluía una abuela  silfide alcohólica, un antepasado creado artificialmente por medio de magia, dragones con forma humana y el propio Jack Bowman-Loween. Aún con estos antecedentes, el investigador no pudo explicar muy bien la existencia de una pequeña adición en su aura, con una especie de cordón umbilical mágico que parecía conectar esta parte anexa a otro  lugar lejano. En el caso de Yamu, esta parte adicional era mucho menor que su parte original, pero el investigador también dedujo que podría ser algún tipo de efecto secundario por la enorme cantidad de fenómenos mágicos en su historial familiar.

Con Nori las preguntas acabaron rápido: El enano aseguró no recordar nada desde antes de que fuera encontrado medio muerto en mitad del desierto, rodeado de numerosos cadáveres orcos. El analisis de su aura confirmó que no mentía, y que su amnesia era real, pero también aportó un par de datos curiosos. El primero, que el anexo a su aura era muchísimo mas grande que la que se suponía que era su aura original, que estaba casi reducida a un vestigio. Su cordón umbilical era por tanto mayor, pero también se perdía en el espacio astral sin poder seguir el rastro. La segunda revelación era que no era enano…o al menos su aura no era en absoluto enana. El pobre estudiante no sabia que podía ser, pero aunque parecía un enano y respondía como un enano, su aura decía claramente que no era un enano. Al menos en la humilde opinión del investigador.

Frank fue analizado también para ser usado como control. Contesto con evidentes evasivas a todas las preguntas referentes a su pasado y familia, ganándose la antipatía de su investigador. No se negó a realizar la prueba de la lectura del aura, pues afirmaba no ocultar nada, y así fue. Su aura parecía tener algunas irregularidades, que se atribuyeron a su vida en la Ciudad de Carabas, imbuida en una sobrecarga de mana casi continua, pero aparentemente nada peligrosa.

En cuanto las lecturas terminaron, el propio Lauritz les volvió a reunir para decirles que tendría los resultados de sus estudios muy pronto, y que sin duda estas lecturas le ayudarían a buscar una solución común a los fenómenos que azotaban Carabás y a sus extrañas adiciones en el aura. Les recordó que mañana partirían con los guardias de la Universidad que habían pedido para enfrentarse a los falsos guardias, y que esta noche deberían descansar bien. Les ofreció habitaciones en los colegios mayores a todos: a Lancia en uno para chicas; a Nori y Frank en uno de chicos; y Yamu se albergaría en uno para elfos, que tendían a apartarse del resto de seres mas mundanos. Mientras los chicos se dirigían hacia sus aposentos, Harry, el estudiante de magia bromista, les asaltó con una petición. Al parecer, Harry y los chicos de su colegio mayor estaban montando una fiesta, pero les faltaba bebida. A pesar  de haberlo intentado anteriormente, y como ya habían visto, los guardias no le iban a dejar salir para ir al pueblo a por alcohol, pero estaba seguro de que a ellos si que les iban a dejar salir. estaba dispuesto a invitarles a la fiesta si los chicos eran capaces de comprar licores con un par de monedas de plata que les dio. Frank no estaba por la labor, porque no parecía caerle bien Harry (aunque en realidad nadie parecía caerle bien), pero a todos los demás, sin excepción, no solo les pareció una buena idea, sino que ademas estaban encantados de poder asistir a una fiesta. A Frank no le quedó mas remedio que acceder, pero los chicos vieron que tampoco puso mucho empeño en oponerse…

Tenían que trazar un plan para evitar a los guardias de la puerta. salir no parecía ningún problema, pero debían volver con barriles de cerveza y botellas, y deberían ocultarlos. Mientras Frank y Yamu discutían acerca de disparatados planes heroicos que incluían catapultas, palancas y barriles volando por encima de los muros, a Nori se le ocurrió coger una carretilla y decir que iban al pueblo a por suministros que les habían encargado. Cuando Lancia le preguntó que iban a cargar, Nori dijo que paja, porque Laurtiz quería paja para convertirla en oro. A Lancia le encantó la originalidad del plan y decidió seguirlo. Y cuando Lancia se decidía por un plan…

De todas formas, mientras Nori arrastraba la carretilla que habían acabado de requisar de las cuadras de la Universidad, Lancia continuaba preguntando a los chicos porque no, simplemente, hablaban con los guardias para que les dejaran pasar. Los demás le respondieron con una larga charla sobre lo fácil que es para una chica como Lancia convencer a casi cualquier hombre, pero que la cosa cambiaba cuando había mas personas en el grupo. Pero Lancia no estaba nada convencida. Los chicos tuvieron que tragarse sus palabras cuando la loca coartada de Nori hizo aguas, y los guardias resultaron ser mas duros de lo esperado. Al parecer, nadie quería ser parte de la expedición que el día siguiente debía ir a combatir a los falsos guardias de Jack en Lurenia, así que esa noche se estaban esforzando en hacer las cosas extremadamente bien y con total corrección, para evitar que el capitán de la guardia pudiera seleccionarles como castigo. Así que al final tuvo que intervenir Lancia. Su dulzura e ingenuidad, sin duda heredada de su madre, así como su belleza, abrieron camino a la charla de la pelirroja, para que la parte mas traviesa y un poco maquiavelica de su padre , dejara entrever a los guardias que puesto que iban a ser ellos los que elegían a los componentes de la guardia, podría ser conveniente ayudarles. Ademas, Lancia les acabo de ablandar con la promesa de no revelar nada de lo que aquí había pasado y encima regalarles un par de botellas de licor para hacer mas llevadera la noche. Yamu, Nori y Frank no tuvieron mas remedio que admitir que, incluso en las situaciones mas adversas, Lancia sabia usar sus encantos de una forma muy eficaz.

Tras convencer a los guardias, el grupo se acercó a la primera taberna que vieron abierta. Dejaron la carretilla de paja fuera y empezaron a elegir la bebida que debían comprar. Lógicamente, dos barriles grandes de cerveza eran inexcusables, pero Nori quiso añadir un par de barriletes mas de cerveza de la mejor calidad. Lancia quería alguna bebida refinada, algo para chicas, y Nori le recomendó el vino perfumado y los licores de frutas. Frank y Yamu quisieron incluir algunas bebidas mas fuertes, como brandy, aguamiel y bebidas mas espirituosas. Al final cargaron un buen surtido, pero como a Nori le parecía poco, dobló el cargamento poniendo otras dos monedas de su propio bolsillo, alegando que si no había muy poca bebida para una fiesta. Taparon los barriles y las numerosas botellas con la paja del carro y volvieron a la Universidad, cruzando la puerta entregando el prometido regalo a los guardias, un par de botellas del mejor brandy.

La fiesta era lo que se podía esperar: un montón de jovenzuelos en toga, bebiendo y haciendo el loco en el colegio mayor de los chicos, en donde se supone que Nori y Frank debían descansar esta noche. Harry les recibió con los brazos abiertos, muy agradecido por la bebida y notablemente sorprendido por la cantidad que habían conseguido por tan poco precio. Nori no confesó su acto de generosidad, y en su lugar se sirvió una buena copa de cerveza de la mejor calidad, mientras se reservaba una botella de vino espumoso para después. Harry hizo de cicerone y les guió a través de la fiesta. La música que sonaba salia de unos cuencos, y Harry explico que eran objetos mágicos muy sencillos, capaces de atrapar sonidos y reproducirlos mientras durara la magia en bucle. Aparte de la música grabada, varios estudiantes tocaban sus instrumentos musicales ,algunos de lo mas variado, en vivo y en directo. Esto atrajo rápidamente a Lancia, y Frank aprovecho el momento en el que ella se quedaba a solas, es decir, apartada de Yamu, para tener una pequeña charla. Frank quería limar asperezas con Lancia por todos los roces que habían tenido, pero descubrió que Lancia parecía no guardarle ningún rencor en absoluto. Estaba claro que se había enfadado varias veces con él, pero Lancia no parecía guardar nada malo en su interior. Mientras Frank quedaba de nuevo sorprendido por la actitud y personalidad de Lancia, esta se le escapó revoloteando y bailando a través de la fiesta.

En una esquina de la sala principal Harry , vestido con una toga improvisada y claramente afectado por el alcohol, se acercó a Yamu. Harry le preguntó por Lancia, le dijo que le parecía una chica muy mona y que si mantenían algún tipo de relación. Yamu, notablemente sorprendido y enfadado, le contesto que estaba muy decepcionado con Harry. Le continuo gritando que Lancia era como una hermana para él, que obviamente no tenían ningún tipo de relación del tipo al que Harry se refería. Para aumentar su enfado, Harry le preguntó si el tipo ese raro y huraño, Frank, tenia algún interés en la pelirroja, y si estaba libre para tratar de cortejarla, por usar palabras educadas. Yamu montó en cólera, y dijo que antes preferiría que Lancia se liara con Harry que con Frank, y  Harry se tomo eso como un si. Ni corto ni perezoso, Harry se acercó a hablar con Lancia.

Lancia sonrió amablemente a Harry (aunque en realidad sonríe amablemente a todo el mundo) mientras se sentaba a su lado, dándole una copa de vino perfumado. Empezaron a hablar y Lancia le dijo que se sorprendió mucho por no haberle visto en la pruebas de lectura de aura, tratando de leerle el aura a ella. Lógicamente Harry le confesó que lo había intentado, pero al parecer el propio Lauritz quería leerle el aura a ella personalmente, y no tuvo oportunidad. Lancia se interesó por sus estudios, pues había escuchado que Harry no era muy bueno y que pronto seria expulsado. Harry se rió y lo admitió. Al parecer, según las nuevas normas, los exámenes de aptitud son cada vez mas duros, y las pruebas psicológicas aun peores. Dada su personalidad juerguista, despreocupada y desinhibida, al parecer podría ser un mago potencialmente peligroso, y no tardarían en expulsarlo mas de dos o tres años. De todas formas a él le daba igual, pues siempre había querido aprender en el campo de batalla, corriendo aventuras, cazando monstruos y ganando tesoros. Lancia se emocionó tanto con esa actitud que le ofreció unirse al equipo que iba a ayudar a la villa de Lurenia, y así demostraría a los examinadores que tenia gran corazón y quería ayudar a la gente, y no le expulsarían. A Harry le pareció buena idea, y aceptó. Como Harry pensaba que la conversación se estaba alargando demasiado y confundió la amabilidad y simpatía de Lancia, pasó directamente a decirle que le habían dicho que estaba libre y la invitó a pasar un rato en un habitación. Lancia evidentemente se ofendió y le puso la peor de sus caras de enfado, mientras se alejaba airada. A Harry no le pareció importar demasiado: si, claro, era posiblemente la chica mas hermosa de la Universidad, pero esta noche parecía que no había nada que hacer y Candy estaba bastante mas borracha…

La fiesta siguió su corso hasta que, de repente, una voz dio la alarma y todos los asistentes a la fiesta empezaron a correr hacia sus habitaciones. Los que venían de otras fraternidades y colegios mayores trataban de huir por las ventanas o, los que tenían mas suerte, esconderse en las habitaciones como invitados. Frank y Yamu, llevados por la histeria general, y sin saber muy bien que ocurría, corrieron a ocultarse en la habitación que ocupaban Frank y Nori. Nori y Lancia ni siquiera se movieron del sitio. Nori estaba demasiado cómodo en un sofá, con la enésima copa en su mano, y no estaba por la labor de esconderse de nadie. Lancia estaba sentada a su lado, cantando y escuchando a un chico tocar su guitarra hasta hace un momento, y no llegaba a comprender que es lo que estaba pasando. Después de todo, ellos no tenían porque seguir las normas de los alumnos y no les podían expulsar. La puerta se abrió y los dos pudieron ver al causante de tanto revuelo: El propio Jack, acompañado por dos guardias, había hecho acto de presencia en la sala común del colegio mayor y se acercaba con total naturalidad hacia Nori y Lancia. Les saludo y Nori le ofreció asiento. También con una tremenda naturalidad, Lancia se apresuró en servir una copa a Jack quien, al contrario que los estupefactos guardias que le acompañaban, no parecía encontrar nada extraño en la situación. Jack les preguntó por su biznieto Yamu, y le dijeron que hace un momento estaba por aquí. Yamu, que estaba escuchando desde la habitación de Frank, decidió salir a recibir a su bisabuelo, que parecía haber venido a propósito para verle. Pero no desaprovecho la ocasión de dejar en mal lugar a Frank, con lo que se anunció saliendo de la habitación, haciendo como si se subiera el pantalón. Frank aceptó el reto y salió tras él , simplemente para no darle la satisfacción de la burla.

Jack reunió a los chicos y les empezó a contar algunos secretos sobre el asunto del falso ejercito de Jack. Los chicos habían entendido que Jack no se había involucrado en el asunto por desidia, pero la razón era un poco mas extraña. Hace unos años, Jack realizo un poderoso conjuro que terraformo una gran extensión de tierra al norte de Rohan. La razón oficial que se dio para hacerlo fue la realización de una prueba para un nuevo conjuro, pero la verdad es que Jack lo hizo a propósito, o al menos eso creía él ahora mismo. Jack descubrió que en esa zona habitaba una extraña entidad que, de algún  modo, estaba tratando de atraerle hacia allí, no se sabe para que motivo. No era nada físico, mas bien una presencia o una sensación, algo maligno, con lo cual trató de que nadie se acercara a la zona para encontrarlo. Convirtió ese lugar en un infierno para aislar a la entidad maligna. Ni siquiera Jack puede estar seguro de que ese fuera el motivo que le impulso a hacerlo, debido al fenómeno de la Encrucijada que conoce bien, pero ahora parece ser que eso es exactamente lo que pasó. Jack no quiere que nadie extremadamente poderoso se acerque a esa zona, porque la entidad parece buscar el poder. Le preocupa que los bandidos hayan podido acercarse a la zona, y desconoce los motivos, pero si se han encontrado con la entidad seria un problema. Jack les advirtió y les pidió que tuvieran mucho cuidado, pues el asunto era algo mas que una plaga de bandidos o una simple declaración de guerra si la entidad había encontrado la forma de atraer a alguien a lo que ahora era su hogar. Dicho esto de despidió y los chicos se quedaron un poco estupefactos. Nunca antes habían oído hablar de la Encrucijada, pero ya se la habían nombrado varias veces, y no acababan de comprenderlo del todo. Sin embargo lo mas preocupante era la existencia de esa entidad, que parecía algún tipo de depredador mágico esperando que alguien cayera en su telaraña. Tendrían los ojos abiertos, pero realmente no sabían muy bien que debían hacer si la encontraban.

Quizás arrastrado por la avalancha de secretos que Jack les había revelado, y aprovechando que todo el mundo había huido de la fiesta y estaban a solas, Frank s dirigió a sus compañeros para confesarles lo que según él era el autentico motivo de su viaje. Les dijo que en parte les había mentido, lo que hizo estallar una ola de sarcasmo especialmente por parte de Nori y Yamu, pero que en parte si que había sido para protegerles. Antes de que abandonaran Carabas en secreto, Frank estaba investigando a unos contrabandistas, tratando de descubrir una red criminal. La misma noche que Lancia, Yamu y Nori planearon salir de Carabás, Frank estaba espiando a un contrabandista y vio como el propio Príncipe del Puerto, el criminal mas notable  de Carabás, algo asi como su líder mafioso, hablaba sobre seguir a los chicos. Hasta dio el nombre del barco en el que iban a embarcar.  A Frank le preocupó que un líder criminal de esa talla tuviera interés en ellos, con lo que decidió seguirles y buscar ese barco, el “Crines de espuma” , para asegurarse de que el Príncipe no iba a causarles daño, y ademas, tener mas ocasiones de averiguar mas cosas acerca de su trama criminal. Frank desconoce que interés tiene el Príncipe en ellos, pero sus intenciones no debían ser buenas, tratándose de un criminal. Lancia le agradeció la confesión, pero en el fondo todos sabían que era muy posible que esa no fuera toda la verdad…

Los últimos momentos habían sido demasiado intensos, y para continuar la fiesta Yamu propuso ir a su residencia de elfos para continuarla. A Lancia y a Nori les encantó la idea. Los elfos son famosos por sus habilidades artísticas, su opulencia y elegancia, cosas de las que Lancia y Nori gustaban de rodearse. Ante el entusiasmo de los diletantes del grupo, Frank poco pudo hacer y les acompañó, para aburrirse un rato mas mientras Yamu, Lancia y Nori disfrutaban de la poesía, las historias, las danzas y la elegancia legendarias de los elfos, en un ambiente de lujo y relajación, que les ayudó a descansar y poder digerir toda la información que habían conseguido.

Al día siguiente Lauritz paró a gritos al grupo cuando ya se dirigían, totalmente pertrechados, a encontrarse con la patrulla que debían liderar para defender Lurenia. Recobrando el aliento, les mostró una botellita con un extraño difusor. Lauritz les explicó que había creado una botella que podía optimizar las pociones, usando un difusor para que una menor cantidad de liquido hiciera el mismo efecto. Así se conseguía aumentar las dosis efectivas de cualquier poción que contuviera y ahora la había rellenado con agua del Santo Salmasis, que era para lo que originalmente lo había diseñado. Este milagroso liquido era capaz de curar todas las dolencias y heridas, y hasta devolver la vida, pero era terriblemente escaso. Les ofreció la botella como regalo, para que se la quedaran, junto con el agua de Salmasis, con la esperanza de que no tuvieran que usarla nunca. Y antes de que se fueran también les dio un avance de sus investigaciones sobre los fenómenos de Carabás y los que parecían afectar a sus auras. Lauritz estaba casi seguro de que podría bloquear o paliar los efectos de magia aleatoria de Carabas con el tiempo, pues parece ser que es una especie de efecto secundario debido a la enorme cantidad de magia que calcula que debe haber en el marquesado. La abundancia del mineral que los héroes le trajeron, la Siderita en forma de cristal, podría ser una de las causas de que el ambiente este totalmente cargado. Respecto a sus auras, hay un par de cosas preocupantes. Al parecer, todos los anexos a sus auras tienen cosas en común, aunque a la vez son diferentes. Todas están muy ligadas a su aura original, y parece que llevan mucho tiempo en esa situación, Aún no sabe si lo que les ocurrió en el sótano del dragón fue la causa de la aparición de los anexos o un simple catalizador, pero los datos parecen indicar mas hacia lo segundo. Estos anexos son muy similares a los que aparecen en criaturas poseídas o en licántropos; aunque eso ya lo había planteado como hipótesis, Lauritz se reafirma en esta indicación, añadiendo que los anexos de Lancia y Yamu parecen inactivos, pero el de Nori parece que, de alguna manera, ya ha despertado. Ademas de esta ,hay mas diferencias: el anexo de Lancia esta muy intrincado con su propia aura original, mezclándose y hasta diluyéndose hasta casi parecer su aura original. Quizás sea un mecanismo de defensa o quizás su aura y su anexo compartan muchos patrones, lo que haría mas fácil su dominio o control. Ademas, el tamaño del anexo es estadisticamente idéntico al de su aura original, y casi se podría simbolizar con el mítico gráfico del Ying-Yang. En anexo de Yamu es mucho mas pequeño, pero muy agresivo. Parece estar continuamente estallando en magia y lanzando descargas a través de su especie de cordón umbilical hacia los valar saben donde. Es muy diferente a su aura original, pero es muy agresivo y parece tener ganas de crecer. Y el aura anexa de Nori es la mayor, pero la mas tranquila. De hecho, parece justo al contrario que en el caso de Nori, y es su aura original la que de alguna manera esta tratando de hacerse sitio de forma muy activa ante el enorme y pasivo anexo. Y después esta el asunto de su aura original, que se parece a la de un enano, pero que definitivamente no lo es. Casi se diría que es una muy buena imitación…

Lauritz de despidió de sus amigos con la promesa de seguir investigando a fondo, y los héroes se fueron al encuentro de sus soldados con la mosca detrás de la oreja. Las cosas se les estaban complicando a nivel personal, con el descubrimiento de los anexos de sus auras, pero hasta el momento no les había afectado y no había motivo para preocuparse mas de la cuenta, pues en el fondo esto no afectaba a su misión actual.

Encontraron a sus soldados en la puerta, liderados por el Sargento Orton, y junto a ellos Harry, quien se había tomado muy en serio la idea de Lancia y mantenía su palabra, totalmente ilusionado y eufórico, lo que contrastaba con los pesimistas miembros de la unidad de Orton… y el propio Orton. Yamu trató de convercerles de que su experiencia y liderazgo les llevarían a buen puerto, y el ambiente mejoro un poco. Orton cedió el mando a Yamu, a pesar de las protestas de Frank, quien al final aceptó el liderazgo de Yamu sobre los soldados, pero no sobre él mismo. Lancia se dedico a tratar de animar a los soldados por el camino, mientras esquivaba amablemente las insinuaciones de Harry ante la atenta e inescrutable mirada de Frank.

Cuando llegaron a Lurenia vieron que la aldea era muy pequeña y estaba situada en lo alto de una pequeña loma, muy apretada en su cima, lo cual daba calles muy irregulares y estrechas. Justo en el centro de la aldea, en la plaza donde estaba la capilla y la casa pública, les esperaba el Mayor Oskar, a quien ya habían conocido a gritos en el salón de la Universidad. A pesar de los recelos, todos en el pueblo parecieron convencerse de que estos soldados que traían, a pesar de llevar l mismo uniforme que los asaltantes, no se parecían a esos. Los asaltantes parecían mas desarreglados e indisciplinados, y ademas, últimamente estaban acompañados por tropas irregulares sin uniforme. El carisma que derrochaban Lancia y Yamu fue suficiente para que el pueblo confiara en ellos en poco tiempo, y se dispusieron a preparar una defensa. Cada cual aportó algo de su cosecha. Lancia se ocupó de encontrar un lugar seguro para la población civil, y aconsejo que los niños y mujeres se atrincheraran en la casa pública y clavetearan las ventanas, dejando simplemente dos accesos, uno hacia la plaza y otro en la retaguardia hacia las callejuelas. Ella misma y el propio Harry se ocuparían de defender a los civiles en caso de que fuera necesario, y evacuarlos ante un peligro inesperado. Frank aconsejo crear trampas para encerrar a los asaltantes en la plaza, bloqueando las callejuelas con barricadas camufladas, como carros con barriles, ganado o cajas pesadas, de forma que a primera vista no pareciera que estuvieran bloqueadas, dejando solo la calle principal libre como única entrada y salida viable y rápida. Yamu dispuso a sus tropas emboscadas en la parte mas alta de la calle principal, para aparecer por la retaguardia y encerrar a los atacantes en la plaza una vez estos llegaran allí. Ademas, pidió a los hombres validos de la aldea que se ocultaran en los tejados, y aparecieran de golpe cuando los asaltantes llegaran a la plaza para arrojarles piedras pesadas y flechas en caso de que dispusieran de armas. Por último Nori preparó un nido de francotirador en un tejado alto, desde el que tenia visión directa de la calle principal y pudiera dominar la plaza, para atacar desde lo alto sin que el enemigo tuviera cobertura. Pidió a Frank que ocupara una posición elevada al otro lado de su escondite, para cubrirle en caso de ser descubierto. Ademas, desde su posición Nori, quien tenia la mejor vista, podría servir de vigía e informar del posible movimiento de las tropas enemigas.

Lancia y Harry trabajaban codo con codo tranquilizando a los niños y bloqueando las entradas, y Harry se sintió mas útil aquí que estudiando en su Universidad. Lancia sonreía al darse cuenta de que algo en Harry iba cambiando. En el fondo sabia que no era un mal chico, y se alegraba de saber que él también lo había descubierto. Lancia no dejaba de cambiar a la gente ni de dejar su huella allá por donde pasaba, ni siquiera en las peores situaciones.

Yamu trataba de tranquilizar a sus soldados, mintiéndoles acerca de la extensa experiencia que tenia al mando y lo acostumbrado que estaba a estas situaciones. Y la verdad es que no tenia nada de miedo. Algo dentro de él le decía que esto es lo que debía hacer. No, esto es lo que quería hacer.

Frank estaba mas nervioso. No estaba acostumbrado al enfrentamiento directo, a pesar de que confiaba plenamente en su capacidad. Pero tampoco tenia miedo. Era simplemente que…desde aquí podía ver la casa pública. No le pasaría nada si la vigilaba bien desde aquí. No tiene porque pasar nada, decía mientras miraba las ventanas claveteadas.

Nori se echaba las manos a la cabeza cada vez que veía a Frank despistado mirando hacia donde estaba Lancia. Se supone que debía cubrirle a él…

De repente Nori gritó. Una caravana numerosa se acercaba, a la hora convenida. Debían de ser los bandidos, y Nori contó a mas de veinte efectivos en dos columnas, diez de ellos delante de dos carros, y otros diez formando detrás de ellos. El numero era mucho mayor a los esperado, pero no era momento para echarse atras. Todos se prepararon para recibirles, cuando Nori volvió a hacer señales. Cuando entraban a la calle principal, Nori vio que los diez que seguían  a los carros eran rehenes encadenados, hombres y mujeres jóvenes posiblemente raptados de pueblos cercanos. Lancia también los vio, y no podía dejarlos así. Si la batalla empezaba con ellos encadenados podría pasar alguna desgracia, así que decidió escabullirse por detrás, rodear la plaza escondida y tratar de liberarlos. A pesar de las negativas de Harry, dejó a este al cargo de la defensa y desapareció por la puerta de atrás, mientras los niños lloraban al verla marcharse. Todos pudieron ver también lo que había en el primer carro. Era una enorme jaula en cuyo interior parecía descansar dócilmente una enorme Manticora con los ojos de un extraño y mágico color verde brillante. Los dos conductores de la jaula rodante eran los únicos que llevaban el uniforme de Jack. Los diez soldados de a pie que entraban en la plaza parecían, a todas todas, bandidos.

Mientras Lancia se escabullía con éxito y llegaba hasta donde los rehenes estaban encadenados, los dos soldados falsos de Jack hablaban de forma pomposa con Oskar, quien les esperaba con una pequeña guardia en la plaza, para hacer de cebo. Mientras le exigían el pago de los acordado, Lancia le hizo señas a Yamu para que avanzara desde atrás en cuanto liberara a los cautivos. Nori apuntaba con su rifle a uno de los soldados de la jaula rodante y todos esperaban la señal de Yamu. Lancia consiguió acercarse sin hacer ruido y, rápidamente, convenció a los rehenes de que no hicieran absolutamente ningún ruido, lo cual le dió tiempo suficiente para forzar el cerrojo y liberarlos. Mientras los rehenes corrían calle arriba, Yamu dio la orden de atacar: Los soldados de Yamu cerraron la calle en cuanto los rehenes pasaron, y subieron hacia la plaza en tromba. Yamu y Lancia atacaron a los sorprendidos conductores de la carreta, al tiempo que Nori disparaba a uno de ellos en un perfecto ataque sincronizado. Frank ordenó a los aldeanos que lanzaran piedras a la plaza, ysaltó desde su tejado al suelo mientras dejaba fuera de combate a uno de los bandidos. Incluso Harry lanzó un rayo mágico a los bandidos con un éxito espectacular. Los dos lideres estaban ahora en el suelo: Lancia había derribado inconsciente a uno de ellos, y el otro no daba crédito a lo que estaba sucediendo, con un a fea herida de bala en el brazo y enzarzado en una lucha desigual con un enfurecido Yamu. Viendo la situación, ordeno a sus hombres que abrieran la jaula de la Manticora, pero las llaves yacían en las manos de su compañero noqueado, y Lancia las vigilaba celosamente. Ademas, sus hombres parecían demasiado ocupados defendiéndose de una lluvia de piedras, rayos y dagas en la plaza. Un mal golpe alcanzó a un eufórico Harry, que en el calor de la batalla había cometido la imprudencia de salir a la plaza. El golpe fue muy duro y cayó al suelo. Lancia corrió a su auxilio, despreocupándose de su propia seguridad, y Frank la cubrió para encontrarse con Harry en la puerta de la casa pública. Yamu dejo fuera de combate al último líder, y Nori usaba ahora su arco para repartir flechas entre los desorganizados bandidos. Pero entonces la Manticora vio a Nori. En realidad no lo vio realmente, sino que unos extraños rayos verdes parecieron crear arcos voltaicos entre la manticora y el propio Nori, lo que pareció provocar a la manticora un estado de locura frenética que, gracias a los dioses, bloqueaban en parte los barrotes de la jaula. Aún así, la terrible ráfaga de puntas de escorpión venenosas que la manticora le lanzó le hizo mella, incluso habiendo tenido tiempo de cubrirse en la chimenea. El dolor le hizo dejar caer el arco, que se quedo colgando en una cornisa, pero Nori estaba demasiado ocupado tratando de contener lo que fuera que quería brotar de su interior de nuevo. Mientras conseguía dominar a lo que fuera que quería salir a la superficie de su alma, sonrió mientras pensaba que debía irse acostumbrando.

Lancia se aseguro de que Harry estaba bien y aun consciente, y le ordenó que se retirara, mientras ella y Frank peleaban en la puerta de la casa pública. Yamu avanzaba desde la calle principal, alejándose del carro de la manticora, mientras Nori, de forma totalmente inconsciente se decidía a salir de su cobertura blandiendo sus hachas arrojadizas. Lancia, Yamu y Frank dominaron rápidamente a los bandidos de la plaza, totalmente desmoralizados y desorganizados. Atrapados en tal emboscada y sin lideres, los pocos bandidos que aún podía luchar se rindieron ante la promesa de Yamu de un trato justo.

Los tres se giraron para ver como tratar el problema de la manticora, y vieron a Nori salir de su cobertura mientras gritaba y lanzaba a la Manticora una de sus hachas. La Manticora respondió con otra descarga de púas, que alcanzó a Nori de lleno, pero no le provocó ninguna herida grave. Mientras Nori se absorbía el daño, vio como su hacha impactaba al monstruo y le dejaba notablemente aturdido. Viendo esto, sus tres compañeros decidieron aprovechar la ocasión y corrieron hacia la Manticora. Mientras Lancia cogía un bastón largo del suelo para golpear a la bestia a través de los barrotes, Frank recogía la lona para tapar la jaula, y Yamu la golpeó directamente con su espada bastarda. El segundo golpe de Yamu y el bastonazo de Lancia dejaron a la Manticora inconsciente antes de que se pudiera recuperar, y Frank cubrió la jaula para que no pudiera contraatacar al despertar.

Los soldados de Yamu estaban euforicos y se disculparon por no haber creido mas en los heroes. Su brillante plan, las decisiones rápidas y ágiles que tomaron , y la valentía y audacia de todos ellos, habían hecho posible no solo derrotar a los falsos soldados de Jack, sino liberar a todos los rehenes sin ninguna baja y deteniendo a la totalidad de los impostores también con vida. Sin duda esto les ofrecería una muy buena información en cuanto sus lideres estuvieran suficientemente despiertos para un interrogatorio.

Mientras Lancia ayudaba a Harry a ponerse de pie, este le preguntó si ya había hecho suficientes méritos para ganarse sus favores. En el fondo es buen chico, pero sigue siendo Harry, pensó Lancia mientras reía.

 

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