Un viaje inesperado: Parte 1- Se acabó la fiesta

on 2 abril, 2014 in Sesiones de juego

DadoEn lugar de reunirse con Nefer en un reservado, Lancia pidió a Yamu y Nori que la excusaran y así poder averiguar que es lo que estaba sucediendo en la extraña reunión de sus padres y el señor Noorgard, y que si tenían que irse rápidamente, le preguntaran a Nefer si podría dejar a Cascabel en los corrales del palacio. Mientras Yamu y Nori se dirigía discretamente al despacho donde les esperaba la marquesa, Lancia avanzó muy sibilinamente hacia la reunión y , puede ser que por casualidad, hacia el propio Frank.

En el despacho, lejos de oídos curiosos, Nefer preguntó, antes de nada, por su amiga Lancia. Yamu y Nori la excusaron, pero no le contaron que estaba tratando de espiar a sus padres, posiblemente para no preocuparla más. Después de todo, era posible que la marquesa hubiera desconfiado de sus padres sin motivo. Estaba claro que los Grandes Heroes habían estado tratando de ocultar información y restar importancia a los últimos sucesos, pero también era posible que lo hicieran por una buena causa. No solo era posible, de hecho es lo que Yamu y Lancia pensaron desde el primer momento y la respuesta mas lógica.

Nefer les contó su plan: para averiguar de primera mano que es lo que estaba sucediendo en su Marquesado, Nefer quería enviarles a buscar una segunda opinión de alguien con mucha sabiduría y experiencia en fenómenos mágicos, lejos de la influencia de los Héroes. Para este menester, quería enviarles a ellos, ya que habían demostrado una gran lealtad y valor, y su confianza en el trio era extrema. Nafer solo quería saber si en verdad era necesario preocuparse o no de los fenómenos recientes, la aparición de monstruos como el dragón subterráneo y la calabaza antropófaga, los extraños túneles crecientes, el inusual aumento de actividad de la tormenta verde en el mar y el extraño vórtice de energía que afectó directamente a Lancia, Yamu y Nori. Este último hecho es el que mas le preocupa, y si no fuera porque el señor Noorgard le advirtió encarecidamente que usar uno de sus deseos para eliminar la energía que invadió sus cuerpos podría ser extremadamente peligroso, lo habría hecho ya. Nefer no suele hacer mucho caso de los que dice el seor Noorgard, o eso cree ella, pero el hecho de que la energía que sus amigos recibieron fuera descrita de forma muy parecida a la energía que las esfinges manejan para crear los deseos, la acabó de convencer: mezclar esas dos energías podría resultar letal. Y asi lo contó a Yamu y Nori, que se horrorizaron por primera vez de esa energía que poseían desde que la recibieron. Hasta el momento no había generado ningún cambio o efecto en ellos, salvo lo que acababa de decir Nefer.

Ademas de ser los únicos que han visto los fenómenos de primera mano y poder asi responder a las preguntas que el sabia Bowman-Loween les pudiera hacer, podian ofrecerse para que examinaran esa extraña energía, por lo que era innegable que los tres debían hacer este viaje. Y la verdad es que no hacia falta convencerlos. Si bien no desconfiaban en exceso de sus progenitores, la idea de iniciar una aventura y explorar el mundo mas allá de Carabas les atraía muchísimo. Si ademas podían ayudar a su Marquesado y a la Marquesa personalmente, mejor que mejor.

 

En la fiesta, Lancia trató de pasar desapercibida, si ello era posible en una joven de sus características, mientras se acercaba a Frank, que parecía tratar de escuchar con atención lo que podían estar discutiendo el Señor Noorgard y los Héroes. Sabiendo que no podría acercarse lo suficiente sin que su padre se diera cuenta, Lancia decidió usar a Frank como excusa para acercarse mas. Dándole un pequeño susto, Lancia apareció como de la nada al lado de Frank, que trató de disimular su sorpresa y ligera incomodidad. Lancia empezó a darle coba mientras trataba de captar algunas frases de la conversación contigua, mientras notaba que Frank le respondía tratando de hacer exactamente lo mismo. Sin embargo lo único que Lancia extrajo de la reunión contigua fueron palabras sueltas que parecían hablar de los túneles y el Dragón, y caras de preocupación que chocaban un poco con la seguridad y tranquilidad que le mostraban a su Marquesa.

Con la reunión secreta a punto de terminar, Lancia le acabó preguntando a Frank que es lo que hacia allí, apartado de la fiesta y de su pareja, ella misma. Frank le dijo que estaba esperando a que los Héroes acabaran de hablar con el consejero de la Marquesa para aprovechar la situación y saludarles. Lancia no se lo tragó, pero hizo como que si…Siguiendo su coartada, Frank se acercó a saludar a los Héroes, y Lancia le cogió del brazo para propinarle algo de incomodidad al acercarse de esa guisa a su propio padre, Vespero. A pesar del interrogatorio y escrutinio que el joven Frank sufrió por su parte, pareció salir airoso del trance, y Vespero incluso llamó a Melissa para que conociera al joven acompañante de su hija en el baile. Con la sensación de haber ganado el asalto, Lancia se llevó al joven a bailar y le sacó del apuro.

 

En el despacho, los pormenores del viaje se iban cerrando. Los tres deberían salir de Carabas al alba, en un barco que la propia Marquesa conseguiría, gracias a una vieja amistad de la que no esta muy orgullosa, pero en la que confía. Aún no sabe que barco o tripulación sera la que les lleve, pero ello serán los que les encuentren al amanecer en las puertas de la taberna del puerto “El Viejo Pescador”. Este barco estará pagado, y les dejara lo mas al norte que puedan, pero una vez en tierra deberán llegar hasta el paso de Isengard, en donde Bowman-Loween tiene su enorme Universidad de Magia Arcana. Para hacer ese viaje, la Marquesa les ofrece una bolsa con varias monedas de oro y les recomienda que sean lo mas cautos posible. Siendo como es Yamu descendiente del famoso mago, no debería tener problema para conseguir una audiencia y pedir una opinión y posible solución al problema. Todo parecía ya zanjado y llegó el turno de ruegos y preguntas, que Yamu aprovechó para pedir a Nefer si podía cuidar de Cascabel mientras Lancia estaba fuera, y aprovechando la situación, si pudiera nombrar a la cabra como animal oficial de Carabás, debido a su importancia simbólica en la historia de la ciudad. A ninguna de las dos peticiones Nefer se negó, y le pareció muy apropiado tener un animal o mascota tan significativo en la ciudad, puesto que la mayoría de ganaderos las crian y es a ellas a las que les deben parte de su prosperidad. Nefer pidió que Lancia le enviara la cabra en cuanto pudiera, y que se quedara tranquila por sus cuidados.

La otra reunión secreta terminó, y Yamu y Nori salieron del despacho para buscar a Lancia, mientras Nefer abandonaba discretamente la fiesta para preparar el viaje. A Yamu no le hizo mucha gracia encontrar a Frank bailando con Lancia, pero antes de que se pusieran a discutir, Lancia envió a Frank a por un poco de ponche. En su ausencia, los amigos se pusieron al día: la Marquesa les había contado que cada cual tendría su coartada creada por ella misma. A Nori no le hacia falta, simplemente diría que había encontrado un trabajillo. Nefer enviaría a la unidad de Yamu a hacer maniobras, y para cuando se dieran cuenta de que él no estaba, ya habrían pasado días. Y Nefer diría también que necesitaría a Lancia a jornada completa en  sus aposentos para poner al día varios despachos, excusandola de sus obligaciones y quehaceres domésticos usuales en la corte, hasta que alguien se preguntara donde estaba Lancia realmente. Al final, el pastel se descubriría, pero la Marquesa no debía responder ante nadie de sus acciones, y esos días de ventaja serian suficientes para que la misión no pudiera detenerse.

Tras disfrutar del resto de la velada, los jóvenes volvieron a sus casas. Frank se despidió amablemente pero algo frío de Lancia, quien le dijo que seguro que se volverían a ver. Maria, por su parte, agradeció a Yamu el poder haber disfrutado de la velada y Yamu contestó a Maria que mañana no se podrían ver porque su unidad tenia que salir de maniobras. esto molestó un poco a Maria, ya que le sonaba  a excusa del día después, aunque mientras volvía a casa cambio su molestia por extrañeza, al pensar que Yamu no necesitaba ninguna excusa porque no había habido nada de lo que excusarse…Nori le contó a Daniella que no se verían en una temporada porque le habían pagado muy bien por hacer de guardia en una caravana, Cuando le enseño el dinero que Nefer les había dado, Daniella se asustó y le preguntó si sabia que transportaba esa caravana, ya que le habían pagado demasiado dinero para que fuera legal y/o seguro.

Antes de abandonar la fiesta Lancia fue a hablar con Lavinia para dejarle las llaves de su buhardilla y pedirle que le regara las plantas mientras ella no pudiera y llevara a Cascabel al palacio por la mañana. Lavinia le preguntó porque no podía llevarla ella, pero Lancia la empezó a enredar como solía hacer y Lavinia aceptó sin haber sacado una respuesta clara. Lavinia admitió que cuidar de la buhardilla de Lancia era una tarea que no le desagradaba del todo, ya que era la única de las chicas del coro que aún vivía con sus padres, en su mansión, y sus criadas hacían todas las tareas. Lancia se ilusionó hasta el punto que le comentó que seria una idea genial que compartieran la buhardilla, y que se lo pasarían genial. Con aparente desaire, Lavinia iba imaginando sin mucho desagrado esa propuesta, pero cuando Lancia le comentó que iban a vivir con cascabel, su cabritilla, Lavinia pareció molestarse de verdad y excesivamente. Lavinia cogió las llaves y se marchó de forma airada, dejando a Lancia, por primera vez desde que la conocía, bastante confusa…

Cuando Lancia volvió a casa, Cascabel se había comido parte del mobiliario y había vomitado. Y, según lo esperado, había vomitado un puñado copioso de gemas, que guardó de inmediato y con alegría, mientras Cascabel balaba por imitación. Yamu no tuvo tanta suerte. Cuando llegó al barracón los muchachos estaban durmiendo y, al parecer, las chucherías, chocolates y refrigerios que le habían dado a Halcón le habían sentado muy bien, pues no había resto alguno de vomito…

Al Alba, los chicos se encontraron en la puerta de “El viejo pescador”, en la parte mas animada de los puertos. Mientras esperaban al contacto que no conocían, Lancia se entretuvo rebuscando en los tenderetes de objetos exóticos que allí se montaban de forma alegal. Encontró unos preciosos chakram que venían del norte de Harad, muy bien trabajados, y el tendero no dudo en dejárselos a muy buen precio mientras pudiera disfrutar un poco mas del regateo con tan bella joven. A Yamu le parecieron armas poco eficaces, pero Lancia dijo que por ahora los quería para hacer malabares, y paso el rato deleitando a sus amigos y transeúntes con los juegos aéreos de los aros afilados, hasta que se les acercó un extraño hombrecillo, delgado y muy fibroso,sin camisa, de piel muy morena y pelo largo con rastas. Se dirigió directamente hacia ellos y se presento como Eduardo Gomes. Les pregunto los nombres y los chicos respondieron inocentemente, ante lo que Eduardo se hecho a reir, pues les confeso que ya les conocía de sobra y que había venido a llevarles al barco del capitán Rihab, en el que embarcarían por orden de la propia Marquesa. Sin hacer muchas preguntas siguieron al alegre y simpático hombrecillo hasta un pequeño y destartalado barco llamado “Crines de espuma”. Su capitán, Jabbar Rihab, les esperaba en la cubierta. Era un típico haradrim gordo, vestido de blanco con babuchas y turbante, con los ojos maquillados y con un inmenso bigote que se curvaba hacia arriba en sus extremos. Les saludo de forma muy efusiva y ruidosa y se mostró muy orgulloso de tener a tan ilustres invitados en su barco. Mientras él mismo y Eduardo les mostraban sus camarotes, el capitán les dijo que solo él y Eduardo conocian sus verdaderas identidades, pues el resto de su tripulación era extranjera, temporal, o las dos cosas. En los pasillos a sus camarotes, les cortó el paso un extraño tipo, que sin presentarse, les advirtió que cerraran bien sus camarotes por dentro, en especial a Lancia, y que no se fiaran de los tipos de la calaña del capitán Rihab. El capitán no pareció muy afectado por el comentario, y entre risas confirmó lo que el señor había dicho. Eduardo les dijo que ese tipo se hacia llamar William Shield, pero que estaba claro que ese no era su nombre autentico. Muchos de los pasajeros de estos tipos de barcos suelen usar nombres falsos. Con las multiples referencias que estaban dejándose caer, Lancia preguntó directamente si eran piratas. El capitán, de nuevo entre risas, dijo que el no usaba ese nombre. Vale, podían hacer contrabando de vez en cuando, y alquilaban su barco al servicio de quien lo pagara, pero el no le gustaba usar el nombre de pirata. Nadie en el mar solía usar sus verdaderos nombres. Lancia  le dijo al capitán que entonces ella quisiera llamarse Elisabeth, y el capitán volvió a reírse a carcajadas.

Nori no las tenia todas consigo. Estaba en un barco y eso para un enano era algo poco mas que terrible, pero sentía una extraña sensación mas allá de eso, algo mas profundo. Y tampoco le gustaba mucho estar rodeado de no-piratas. Y desconfiaba del señor Shield. Estaba claro que Nori se estaba adaptando de maravilla a la vida de marinero.

Cuando levaron anclas todos se encontraban en la cubierta. Mientras veían como Carabás se iba haciendo cada vez mas pequeña, Lancia sintió la inspiración y el deseo de cantar una entrañable canción de añoranza , y alzó la voz. El sentimiento que destilo en la canción fue tal que todos los marineros se unieron a la canción uno por uno, incluso el propio capitán. Al terminar la canción, los rostros de los aguerridos marineros cambiaron sus muecas de desconfianza y desprecio por alegres y agradecidas sonrisas…Lancia había conquistado sus corazones y estaba claro que el viaje iba a resultar, gracias a esto, bastante mas tranquilo de lo esperado.

Pasaron la tarde vagando por la cubierta, hasta que se fijaron en que William Shield pasaba el rato sentado en la proa, tallando madera, escribiendo en un cuaderno y contemplando el cielo y el horizonte. Preguntaron al propio Eduardo sobre Shield, y les contó que el tipo era una especie de mercenario, que solía hacer este viaje varias veces, yendo y viniendo al norte. Muchos capitanes le conocían y el propio Rihab tiene un trato cercano con él.

La verdad es que William Shield era un personaje curioso: de aspecto muy rudo, lleno de marcas y cicatrices, superando los cuarenta años, y equipado con multitud de armas y utensilios de los que nunca se separaba, como su gran espada, ballesta, lamparas y cuerdas, y un gran numero de abalorios, sortijas y colgantes. Parecía un tipo reservado, pero Lancia se acercó a él para probar suerte entablando una conversación…y para tratar de averiguar algo sobre el misterioso personaje. Sorprendentemente, William la recibió amablemente, cerrando su cuaderno demasiado pronto para que Lancia pudiera echar una ojeada. Lancia le preguntó sobre el motivo de su viaje, y William le contó que era una especie de misión divina, ya que es clérigo de Tulkas, el dios de la guerra, y de vez en cuando viaja al norte para cazar grandes criaturas y monstruos y ofrecer sus servicios como mercenario para alguna causa que crea justa o resolviendo problemas locales, para mayor gloria de su dios y para ganarse un dinero. Durante la conversación, Lancia descubrió que William viviá en Carabás, pero se gana la vida lejos de la ciudad, en estos viajes. William le advirtió que no se fiara de nadie en su viaje (sobre el que no preguntó) y mucho menos de los capitanes como Rihab, que a menudo cruzaban la delgada linea de la ley. De hecho, mientras hablaban, William se distrajo un poco mirando el cielo y la linea de costa, y advirtió a Lancia que al parecer estaban cambiando el rumbo que se suponia debian seguir. Lancia dió por supuesto que lo habia averiguado porque William sabia bastante de navegación, y le pregunto si eso era preocupante. William la tranquilizo solo en parte. Según le explicó, entre según que capitanes es muy común hacer escapadas fuera de rumbo hacia Alham, un pequeño puerto del Jerifato de Al-Bassid, para hacer contrabando. Como Lancia mostraba signos de no entender muy bien el porque, William no dudo en sacar su cuadernillo y abrirlo delante de ella, para su sorpresa. Lancia aprovechó que William pasaba rápido las hojas buscando la siguiente en blanco para tratar de quedarse con algo de información, y comprobó que el cuadernillo se trataba en efecto de un diario de viaje, lleno de notas manuscritas y apuntes nada sospechosos. Al menos nada que le llamara la atención a simple vista. William dibujo un boceto del mapa de la zona para explicar que Alham esta situado en la costa de forma que esta a un día de viaje por mar de Carabás, pero de muy difícil de acceso por tierra debido a las montañas del Valle del Sol. Por ese motivo, esta zona esta bastante abandonada por el propio Jerifato, y los grandes mercaderes prefieren llevar sus barcos del norte directamente a Carabás, mucho mas prospera y con mejores negocios. Muchos contrabandistas se aprovechan de las necesidades de Alham y viajan de Carabás a este puerto con chalupas y pequeños barcos para comerciar y cobrar precios abusivos. Muchos capitanes de barcos comerciales también falsean sus rutas para para en Alham y hacer sus propios trapicheos, con el cargamento personal de sus marineros, siempre de extraperlo.

Para William estaba claro que el Capitán Rihab se dirigía a Alham para este tipo de negocios. Un poco preocupada Lancia le preguntó a William si el puerto de Alham era seguro. Este le dijo que la gente de Alham esta algo dividida: los mas jóvenes idolatran a Carabás como salvadores, pues gracias a estos negocios turbios pueden seguir comerciando, pero los ancianos aún recuerdan los tiempos en los que se afirmaba que el Valle del Sol es un valle maldito, y la Ciudad de Carabás poco mas que el foco de todo mal. La ciudad de Alham no es un lugar violento ni peligroso, pero aún así el veterano les aconsejo que no bajaran del barco. Lancia tomo nota, pero estaba decidida a no hacerle caso, por supuesto.

Cuando Lancia se reunió con sus amigos y les contó todo lo que Shield les había dicho, Nori empezó a sospechar que quizás este tipo había sido enviado por los padres de Yamu y Lancia para cuidarles en su viaje, pues no dejaba de mirarles y vigilarles en sus paseos por el barco y parecía preocupado en exceso por su seguridad. Sin pruebas, no era mas que una sospecha.

El Capitán Rihab invitó a los pasajeros a cenar con él y Eduardo en su camarote. esta invitación incluía a William Shield, también pasajero. Eduardo aconsejó a Lancia que no se arreglara demasiado mientras estuviera en un barco lleno de marineros. Estaba claro que era demasiado guapa y tenia el pelo demasiado limpio para ser una fulana de puerto, pero a veces los marineros no aprecian bien estos detalles. Lancia se sintió a medias halagada y ofendida por el comentario. Durante la cena, inevitablemente, volvió a aparecer el tema del cambio de rumbo. El capitán trató de excusarse diciendo que si no fuera por algunos honrados capitanes, entre los que por supuesto se encontraba él mismo, el puerto de Alham seria presa de los contrabandistas y sus precios abusivos. De hecho, mientras grandes barcos se ganen unas monedas de hora escamoteando mercancías sin abusar de Alham, los contrabandistas lo tendrán mas difícil para hacerlo. William no estaba de acuerdo, y se enzarzaron en una acalorada discusión. Al final, bajo las acusaciones de crímenes y delitos continuados, el capitán zanjó el tema diciendo que el propio Príncipe del Puerto era quien supervisaba las operaciones de los grandes barcos, pues quiere acabar con los pequeños contrabandistas no “sindicados” con el Príncipe, que a su parecer son los que realmente están cometiendo estos delitos mas graves. Este último dato, el de la existencia de un Príncipe del Puerto, llamó la atención a Yamu, ya que él mismo esta destinado en los cuarteles del puerto. Preguntando sobre esta figura al capitán, descubrió que el Príncipe del Puerto es algo así como un líder mafioso, que controla las actividades ilegales del puerto y los peñascos. Como agente de la ley y orden en esa zona, lo que mas molestó a Yamu fue que no hubiera conocido antes la existencia de este personaje.

El resto de la cena fue mas tranquilo, y el capitán contó historias sobre el Jerife Al-Bassid, de su reinado tiránico que cambó a peor cuando su hijo mayor y heredero , Muhad Al-Bassid, cayó muerto en el ataque coordinado de los Sohines de la región a una fortaleza costera. La fortaleza fue incendiada por una inexistente flota de los Sohines, que a parecer contrataron a piratas y mercenarios para la ocasión, y los pocos supervivientes tuvieron que ser rescatados en medio del fragor del combate naval por mar, debido al asedio que sufrían por tierra. El Capitán parecía conocer bien la historia que ocurrió hace cinco años, y les dijo que en unos días podrían ver las ruinas de la fortaleza desde el barco. Los jóvenes héroes sospechaban , por las características de los negocios de Rihab, que el “Crines de espuma” participo de alguna manera en la batalla, pero de nuevo esto era solo una sospecha.

A la mañana siguiente el “Crines de espuma” se disponía a entrar al puerto de Alham, y el capitán estaba de un humor excelente. Los muchachos se acercaron a él y desde el puente el capitán alababa el barco que ahora mismo se encontraba atracado en este: el “Estrella de la mañana”, un magnifico buque de manufactura sureña de la costa de Belfalas, rápido y ágil incluso con su tamaño, con buen armamento y de aspecto precioso. El mascarón de proa simbolizaba a una preciosa mujer con un bebe en brazos, y el escudo al lado de su nombre incluía una cabeza de jabalí encerrada en un rombo. Rihab informó a los chicos que conocía al capitán de ese barco, el mayor de los que perteneces a la familia Hogpen, o los “porqueros” como son llamados en el “negocio” del mar, y que era uno de esos barcos comerciales “honrados” que tienen a bien parar de tapadillo en Alham de vez en cuando. Ahora debía de regresar de un viaje al norte, cargado de víveres y materias primas. Lancia reconoció de inmediato el apellido de Lavinia, este era uno de los barcos de su padre. Lancia le preguntó al capitán porque les llaman “los porqueros” y Rihab le contestó que en el mar todo el mundo tiene apodo, y nunca suelen gustarles a sus poseedores. De hecho, las malas lenguas dicen que los Hogpen se mudaron a Carabás un poco para huir de esos apodos que les quitaban glamour a sus vidas. Lancia le preguntó a Rihab si él tambien tenia un apodo, y Eduardo se hecho a reir tratandose de contener, mientras Rihab, muy serio de repente, dijo no conocerlo. Sin poder parar de reír, Eduardo les dijo que si que lo tenia, y que en Haradico, las palabras que definen a “Bigote” y las que definen a “órgano sexual masculino” son casi idénticas, con lo que su chistoso apodo hace referencia a su “Gran Bigote”.

Cortando el tema por lo sano, claramente incomodo, el capitán Rihab les dijo a los chavales que tardaría unas dos horas en hacer los negocios que debía, y que eran libres de bajar al puerto si no se alejaban mucho. De hecho, el capitán insistió en que no estuvieran cerca del barco mientras cargaba y descargaba…cuanto menos sepan mejor.

Ante la atenta y nada de acuerdo mirada de William Shield, los jóvenes aventureros estaban dispuestos a dar un paseo por el puerto de Alham que se adivinaba muy interesante.

Comments are closed.